Se cumplen 51 años que el Maestro de Madrid falleció dejando atrás más de 800 corridas de toros,
un puñado de faenas inolvidables y un estilo de vivir el toreo inolvidable.
Antonio Bienvenida: más de medio siglo sin el icono del clasicismo
El toreo lleva 51 años sin Antonio Bienvenida, que falleció el 7 de octubre de 1975. Tres días después de sufrir una trágica voltereta por una becerra en la finca de Amelia Pérez-Tabernero, en El Escorial (Madrid).

Antonio Mejías Jiménez, nacido en Caracas (Venezuela) el 25 de junio de 1922 y criado en Sevilla, llevaba un año justo retirado de la profesión en el momento de su muerte. Un adiós que se produjo el 5 de octubre de 1974 en la antigua plaza de Vista Alegre de Carabanchel después de alternar -vestido de grana y oro y con un capote negro de Joselito- con Curro Romero y Rafael de Paula. Aunque Antonio Bienvenida no dejó de participar en los festivales benéficos que le requerían.
Toreó su primer becerro con apenas cinco años y debutó en la capital en 1939. Muy pronto se convirtió en figura indiscutible: en 1941, su faena con el novillo ‘Naranjito’, de Antonio Pérez, en Las Ventas lo consagró como la gran esperanza del clasicismo.
Al año siguiente tomó la alternativa en Madrid el 9 de abril de 1942, mano a mano con Pepe Bienvenida y toros de Miura. Antonio Bienvenida salió en once ocasiones por la Puerta Grande de Las Ventas. Bienvenida presidió el Montepío de Toreros, denunció públicamente el fraude del afeitado y organizó múltiples festejos benéficos. Sus gestos altruistas le valieron la Cruz de Beneficencia en 1956.
Toreó en más de 800 corridas. El 16 de junio de 1960 en Las Ventas, intentó la hazaña de matar doce toros de distintas ganaderías, seis por la tarde y seis en una corrida nocturna, viéndose obligado a desistir después de que doblara el noveno.
En la campaña de 1964 obtiene un gran triunfo el 15 de mayo en la plaza de Vista Alegre, en el barrio madrileño de Carabanchel, enfrentándose en solitario a seis toros de Félix Moreno de la Cova, Antonio se llevó cinco trofeos y salió a hombros por la puerta grande. Ese mismo, cuaja posiblemente la mejor faena de su vida el 5 de septiembre de 1964, con un astado de la ganadería de Cembrano en el coso de San Sebastián de los Reyes.
Antonio Bienvenida fue enterrado entre multitudes, con el ataúd abrigado con un capote de seda grana y bordados en oro.
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