sábado, 10 de octubre de 2020

Antonio Bienvenida. Parece que fue ayer / por Pla Ventura

Antonio Bienvenida era más que un torero; era un señor dentro y fuero de los ruedos. Sus maneras de actuar, comportarse, vivir, amar y saber, hicieron de él un hombre irrepetible.

Antonio Bienvenida. Parece que fue ayer

Pla Ventura
Toros de Lidia/10 octubre, 2020

Los que tuvimos la suerte de ver en su momento la toreria irrepetible del maestro don Antonio Bienvenida, todavía nos estremecemos cuando, aquel 7 de octubre de 1975, una vaca, “conocida” de doña Amelia Peréz Tabernero acabó con la vida de tal ejemplar diestro. Como digo, han pasado cuarenta y cinco años y parece que fue ayer cuando, por ejemplo, Antonio Bienvenida le confirmaba la alternativa al mexicano Curro Rivera en unión del maestro Andrés Vázquez, todo ello en la monumental de Madrid, sellando entre aquel triunvirato, una jornada taurina memorable.

Antonio Bienvenida era más que un torero; era un señor dentro y fuero de los ruedos. Sus maneras de actuar, comportarse, vivir, amar y saber, hicieron de él un hombre irrepetible. Tantos años después -y los que vendrán más tarde- le seguimos recordando como el primer día que tuvimos la dicha de admirarle en nuestra juventud, un recuerdo que sigue vivo dentro de nuestro ser porque, toreros hemos conocido muchos, muchísimos, pero que dejen una huella eterna, son contados, como los amigos que, con los cinco dedos de una mano todavía nos sobran.

El maestro de Madrid, aunque naciera en Caracas, impregnó el mundo del toro con su torería al más alto nivel, con su señorío constatado y admirado, con su valor inmenso para, tras haber recibido múltiples cornadas, jamás se amilanó y, una vez repuesto, volvía a enfrentarse a los toros como si nada hubiera pasado y, todavía, lo que es mucho mejor y que le engrandeció mucho más, su calidad como ser humano que, hasta tuvo el valor de enfrentarse a todos su compañeros para denunciar el fraude de lo que suponía el afeitado de los toros. 

¿Recordamos a otro torero con semejantes virtudes?

Don Antonio Bienvenida no murió, se nos mudó antes de tiempo para ir al lugar que iremos todos, pero quiso marcharse para hacer el despeje de cuadrillas para que, cuando lleguemos a su vera, está la “plaza” totalmente despejada, al menos de gentuza y malhechores.  Bienvenida triunfó como ser humano en calidad de torero y, por su forma de ser y comportarse junto a nosotros, por ello, se ganó la eternidad, la que nadie le discutirá y la que todos los admiraremos.

En la imagen, el monumento que inmortaliza a Antonio Bienvenida frente al escenario de sus grandes éxitos, la plaza de toros Monumental de Madrid.

miércoles, 7 de octubre de 2020

En el 45 aniversario de la muerte de Antonio Bienvenida



Este miércoles 7 de octubre se cumplen cuarenta y cinco años del fallecimiento de Antonio Bienvenida tras un desafortunado percance en el campo.


En el 45 aniversario de la muerte de Antonio Bienvenida

Madrid, 7 Octubre 2020
La muerte de Antonio Bienvenida, el torero de la sonrisa eterna, forma parte del imaginario popular y sentimental de toda una generación que aún recuerda la honda conmoción que supuso la trágica desaparición del torero el día de la Virgen del Rosario de 1975, hace ya cuarenta y cinco años, después de ser cogido tres días antes por una becerra de tentadero en la finca de Amelia Pérez Tabernero en El Escorial.

Cuando llegó su hora, Antonio Mejías Jiménez -Bienvenida en los carteles- llevaba un año justo retirado de la profesión. Su hermano Ángel Luis había recibido el brindis del último toro que había matado de luces el 5 de octubre de 1974 en la antigua plaza de Vista Alegre de Carabanchel después de alternar con Curro Romero y Rafael de Paula.

El adiós al vestido de torear no implicó el alejamiento del toro. En ese tiempo, Bienvenida no había interrumpido sus viajes al campo y seguía ciñéndose el traje corto para participar en todos los festivales benéficos en los que era requerido. El último de ellos -no podía saberlo entonces- iba a celebrarse en la localidad charra de Tamames de la Sierra, el día 30 de septiembre de 1975.

Pocos días después, el 4 de octubre, se cumplía el aniversario de la muerte de su padre, el mítico Papa Negro, y Antonio había acudido con parte de la familia a la misa organizada por la hermandad de San Roque de la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, a la que le unían estrechos vínculos desde que los hermanos Bienvenida, con su progenitor al frente, aceptaron torear unos festivales para sufragar la reconstrucción de la ermita del santo, arrasada en la Guerra Civil.

De Colmenar de Oreja a El Escorial

A mediodía se iba a organizar una excursión campera en la que figuraban el propio Antonio; su hermano Ángel Luis; sus respectivas familias; los Graña, unos íntimos del Perú que querían ver en acción al veterano maestro y también el joven Miguel Mejías, el último de los Bienvenida que se vestiría de luces a mediados de los ochenta sin alcanzar a tomar la alternativa.

El destino de aquella comitiva eran los campos de El Escorial. Se habían encerrado unas becerras en la finca Puerta Verde, de la ganadera Amelia Pérez Tabernero y las faenas camperas transcurrían con relajada normalidad. Antonio Bienvenida había toreado con su acostumbrado magisterio lidiador a una vaca, de nombre ‘Conocida’, de excelente reata.

Miguel y Álvaro, otro sobrino del maestro, participaban en la lidia apurando los últimos muletazos del animal que fue sacado de la plaza por la puerta del campo de la forma habitual. En las corraletas de la placita serrana aguardaba otra vaca que sirvió para que Antonio aleccionara a su sobrino Miguel antes de dejarla marchar.

Una voltereta mortal

La puerta que daba al campo la manejaba su hermano Ángel Luis que no pudo advertir que la anterior becerra, ‘Conocida’, había quedado agazapada junto a los muros de la plaza. Sorpresivamente, sin que nadie lo esperara, el animal irrumpió en el ruedo. El veteranísimo torero había quedado de espaldas y no pudo esquivar la violenta embestida de la vaquilla que le volteó aparatosamente haciéndole caer de mala forma.

Bienvenida había girado sobre las vértebras cervicales para quedar inerte sobre el pequeño ruedo campero. Posiblemente nadie pensaba en un percance fatal. Trasladado a la casa de la finca, sintió frío en el tibio otoño serrano mientras se le abrigaba con capotes de brega y se esperaba una ambulancia dilatando la espera.

Antonio Bienvenida fue ingresado en el hospital madrileño de La Paz. Las primeras esperanzas de recuperación se pulverizaron por completo al día siguiente. El torero había quedado sumido en un coma profundo que sólo se resolvería con su fallecimiento al atardecer del día 7 de octubre, hoy hace justo 45 años.

Fue velado en el domicilio familiar de General Mola –hoy Príncipe de Vergara- bajo la imagen del Gran Poder a la que rezaba su madre, Carmen Jiménez, en las muchas tardes de toros de la familia Bienvenida. Es la misma imagen que se había encargado a raíz de la marcha de la familia desde Sevilla a Madrid a raíz de la trágica muerte de Rafael en el céntrico domicilio de Ignacio Sánchez Mejías, asesinado por el administrador familiar.

Esa escultura, realizada por el imaginero Rafael Lafarque, pasaría con el tiempo a la capilla de toreros de la plaza de Las Ventas de Madrid y volvió brevemente a Sevilla el pasado mes de febrero para ser expuesta por la Hermandad del Gran Poder en la muestra retrospectiva organizada para conmemorar el IV centenario de la imagen labrada por Juan de Mesa en 1620.


Antonio Bienvenida fue enterrado en olor de multitudes, con el ataúd abrigado con un capote de seda grana y bordados en oro. Aquella España de 1975, como nueve años después en la tragedia de Paquirri en Pozoblanco, se estremeció de arriba a abajo.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Venezuela. En la muerte de Doña Blanca Luz Cardoso, madre de S. E. Cardenal Baltazar Porras Cardozo

"A las 00h. 4m. del hoy 24 de septiembre jueves,  se durmió en el Señor y en manos de Ntra. Sra. de las Mercedes, en Maracay, a los 95 años y 9 meses de edad, mi querida mamá, BLANCA LUZ CARDOZO HEREDIA, Q.E.P.D., Ruego una oración por su eterno descanso. Por la circunstancia de la pandemia no habrá velorio y oportunamente celebraremos funeral solemne. Dios les pague". +Cardenal Baltazar Porras.

Este escueto, aunque entrañable mensaje, es el que hemos recibido de nuestro querido amigo y miembro de nuestra asociación bienvenidista S. E. Cardenal Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de la Arquidiócesis de Mérida-Venezuela.

En nombre de la Junta directiva del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida y de sus afiliados, nos unimos a las condolencias de nuestros hermanos venezolanos, y expresamos nuestro profundo pesar por tan irreparable pérdida acompañando en su sentimiento en estos dolorosos momentos a Don Baltazar y demás familia de su señora madre fallecida, al tiempo de elevar una oración para la eterna acogida de su alma en el seno del Altísimo.

En Madrid, a 24 de Septiembre de 2020
Juan Lamarca López
vicepresidente 1º



lunes, 31 de agosto de 2020

Aniversario de la muerte de Manolo Bienvenida / por Rafael Dupouy Gómez

El 31 de Agosto de 1938 a los 26 años de edad, en San Sebastián, España, fallece el diestro sevillano Manuel Mejías Jiménez “Bienvenida”, el primero de los hijos toreros del famoso Manuel Mejías Rapela “Bienvenida”, el "Papa Negro"

Con motivo de cumplirse, el 31 de agosto, un nuevo aniversario del fallecimiento del gran torero de dinastía, Manolo Bienvenida, comparto una amena tertulia dedicada a su recuerdo, realizada por los calificados periodistas venezolanos Víctor José López "El Vito" y Federico Núñez.

TERTULIA TAURINA SOBRE MANOLO BIENVENIDA
Por: Rafael Dupouy Gómez

Manolo Bienvenida

El programa fue transmitido por la emisora Radio Sensación en el año 1991 y ha sido conservado por cortesía de los Hnos. Dupouy Gómez, contribuyendo a la difusión y conocimiento de la Fiesta Brava.

Los amables lectores pueden escuchar la interesante tertulia taurina sobre Manolo Bienvenida, pulsando la imagen en el video:

Programa "Tertulia Taurina" transmitido por Radio Sensación con Víctor José López "El Vito" y Federico Núñez en 1991, Caracas, Venezuela.

Noticia relacionada:
Manuel Mejías Jiménez "Bienvenida" IV
Real Maestranza de Sevilla, Octubre de 1936 / Corrida patriótica
presidida por el general Queipo de Llano

martes, 21 de julio de 2020

FELICITACIONES EN EL ANIVERSARIO DE BIBLIÓFILOS TAURINOS DE MÉXICO A.C.


Bibliofilos Taurinos de México A. C. Fundado el 21 de julio de 1984.

Desde este medio, 'Dinastía Bienvenida' blogspot, la Junta Directiva y socios de nuestra asociación bienvenidista  felicitamos en su aniversario a la fraterna entidad, Bibliófilos Taurinos de México. A. C., al tiempo de expresar nuestra profunda gratitud por habernos acogido en su seno  en el que permanecemos compartiendo ilusión e ideales taurinos, al tiempo de reconocer y alabar  la excelente labor que viene desarrollando desde el primer momento de su fundación gracias a sus ilustres integrantes, todo un ejemplo de calidad humana e intelectual al servicio de la cultura taurómaca para el mayor prestigio de la fiesta brava. 

Madrid, 21 de Julio de 2020
 

Un día como hoy 21 de julio de 1984 se formó en la Ciudad de México, Bibliofilos Taurinos de Mexico A. C.



jueves, 16 de julio de 2020

En el día de la Virgen del Carmen



Con este azulejo típico de la cerámica trianera, que representa la venerada imagen de la Virgen del Carmen y luce prácticamente en todos los hogares de mi entrañable Andalucía -éste ocupa un sitio destacado en la casa de mis padres en Vera- y muchos también de toda España ¿pues quién no tiene una Carmen o Carmela, Mari Carmen o Maricarmen, Mamen, Menchu, Carmenciña o Karmele, en su entorno más cercano? os mando una entrañable felicitación con los cantos y poemas que inspira y hoy era costumbre que sonaran en su honor en todos los rincones del litoral, incluso muchos pueblos y ciudades del interior. 

La Virgen del Carmen, Stella Maris, Patrona del Mar, de los pescadores, y de la Armada Española, de los marineros. Ella prestó su nombre a mi queridísima madre y ésta a su vez a mi amada hija, ambas Carmela, inspirándome las tres una hermosa plegaria que hago extensiva a todas, incluso a los Carmelos, que también hay varones con este nombre en mi círculo de amigos. 

Esta vez la pandemia va a impedir que pueda procesionar nuestra Reina, sin embargo, la fuerza de la oración, invocándola, estoy seguro, nos va a llevar a una muy feliz celebración. 

Que tengáis un estupendo día de vuestro Santo.

Juan Miguel Núñez Batlles
Socio del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida


viernes, 22 de mayo de 2020

En la muerte de Pablo Martín Berrocal. Socio de Honor del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida.



Plaza de Iñaquito. Quito, 6 de diciembre de 2010 /Fotografías La Loma

  Fallece Pablo Martín Berrocal, 'Socio de Honor' del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida.

El martes 19 del presente mes de mayo, y tras una larga enfermedad, ha fallecido a los 85 años de edad y en su domicilio de El Escorial-Madrid, Don Pablo Martín Berrocal, el que fuera  uno de los grandes empresarios del transporte de viajeros en autobús, GRUPO LA SEPULVEDANA. Su acendrada afición por la tauromaquia le llevó a desempeñar a una entusiasta y brillante labor taurina como ganadero, apoderado, y empresario, y muy especialmente en la plaza de Iñaquito de la capital ecuatoriana organizando la célebre Feria de 'Jesús del Gran Poder'.
Desde este medio, y en nombre de los dirigentes de nuestra asociación bienvenidista, Miguel Mejías "Bienvenida" y Fernando Claramunt, Junta directiva y resto de afiliados, lamentamos su muerte y expresamos nuestro profundo pesar a su esposa, hija y nietos, a los que nos unimos en el sentimiento de dolor al tiempo que elevamos una oración por el eterno descanso de su alma. Descanse en paz.
Juan Lamarca López
Vpte.1º

Madrid 2010. Acto de Premiación del Círculo Bienvenida
Pablo Martín Berrocal, El Juli, y Juan Lamarca

'Dinastía Bienvenida' blogspot
Madrid, 22 Mayo 2020 / Fotografías La Loma
Se nos fue el bueno de Pablo -bondad por encima de todo- en silencio con la misma discreción que sobrellevó su larga y penosa enfermedad vendiendo cara su muerte, "tragándose la sangre" cual toro bravo tras estocada traicionera. Su lucha amparada en todo momento por su querida familia hasta el final, y así rodeado por los suyos en amorosa comunión, en la mayor dignidad humana y en la tranquilidad de la fe cristiana recibió Pablo los santos sacramentos por el sacerdote amigo. Desde el cielo echará su mirada equidistante a dos monasterios, al de San Lorenzo del Escorial sobre la vertiente de la Sierra de Guadarrama, y al de San Francisco, en Quito, en las faldas del Pichincha. Un eje sobre el que ha girado la vida de Martín Berrocal. El amor a su tierra madrileña nunca le impidió su pasión por Quito, por sus gentes, por sus toros. Y así recogió el testigo, de manos de Luis Miguel Dominguín, para tomar la plaza de Iñaquito y llevarla hasta las más altas cotas de prestigio relazando su Feria Taurina de Jesús del Gran Poder hasta ser catalogada como "La Mejor de América". 


Pero antes, Pablo Martín Berrocal, había dado rienda suelta a su afición con su sempiterna presencia en las más importantes ferias de Europa y América, y añadiendo a su condición de abonado a las plazas de Las Ventas de Madrid y Maestranza de Sevilla, al tiempo de experimentarse en lo profesional taurino, junto con su hermano José Luís, en el apoderamiento de toreros como Dámaso González o Juan Mora, o como organizadores de determinas ferias españolas, y también como ganadero de bravo con el hierro de El Toril. 

Quito, siempre Quito, será el punto de inflexión de la vida de Pablo Martín Berrocal, la ciudad de los Andes que le deslumbró y de la que se erigió embajador in pectore y a su raclamo acudía su familia, sus amigos, toda gente del mundo del toro, de la cultura y de la información para los que la personalidad de Berrocal y la grandiosidad Quito eran una misma cosa. Y allí en Quito, precisamente, le llegó la hora de la penumbra por el zarpazo del terrorismo comunista, su secuestro por banda colombiana organizada conmocionó a un tranquilo Ecuador e hizo enmudecer a su capital. Un auténtico calvario el que le quedaba por sufrir al bueno de Pablo y que duró ocho meses hasta su liberación. Doscientos cuarenta días ignominia y humillación en su persona y una herida en su alma, y una llaga en su cuerpo que sería el punto de partida del deterioro de su salud.

Sin embargo la jovialidad de Pablo, su natural optimismo y su fraternal vínculo con Quito no le impidió volver al lugar de la desgracia vivida. la liberación de Martín Berrocal también supuso la liberación del ánimo encogido de los quiteños, y su vuelta a Ecuador causó un caudal de júbilo de aquellas buenas gentes que la estimaron como una oportunidad de "desagravio" de Quito a Don Pablo por el mal recibido; así lo demostraron continuamente allí donde lo veían: Don Pablo por aquí, Don Pablo por allá cuando se le cercaban personas incluso desconocidas. Una fotito con el niño, Don Pablito, le rogaban, qué Dios le bendiga Pablito...

Las recepciones oficiales, sociales y del mundo taurino se sucedían en honor a Don Pablo Martín Berrocal en el Municipio Metropolitano de Quito. En fin, todo muestras de cariño y respeto que le inundaban de felicidad y le estimulaban para reanudar su Feria de Jesús del Gran Poder, denominación, por cierto, que fue restituida por Berrocal al tomar la plaza de Iñaquito unos años antes de este 1990 y que para esa edición volcó todo su esfuerzo e ilusión. Con muy buenos mimbres contaba Martín Berrocal para gozar de la cotidiana tranquilidad necesaria como el apoyo inquebrantable de su propia esposa, Doña Blanca, la compañía de su segunda familia en Ecuador como Rosario Sánchez, "Charito", Augusto y María del Pozo, Edgar Terán, Jimena y su esposo Manolo Lozano, y alguno más de ese círculo íntimo. 
En lo taurino se fundía lo profesional con la amistad personal para el logro de la gran feria que todos deseaban...y todos con Pablo, todos con Quito y por Quito, subidos a una nave como CITOTUSA en la que Martín Berrocal contaba con el apoyo de un gerente de labor inestimable como José Luis Bruzzone y de un profesional con sello de aficionado de hueso colorado como César Rosero. 
La perenne sonrisa de Pablo se ensanchaba cuando gozaba del señorío de amigos y ganaderos como Marcelo y Carlos Manuel Cobo, Saúl Montenegro, Jano Villacencio o los hermanos Bermeo.

Todo el elenco taurino de Europa y América quería ir a la feria de Quito que junto con Cali era la mas deseada en aquel 1990.
El mundo de la información era efervescente, con las crónicas de Rodrigo Darquea, Manolo Franco, Gonzalo Ruiz, o Pepe Luis Castillo; las ondas radiofónicas salían al viento comandas por melodiosa voz de Carmen Toledo, y los programas televisivos en los grandes hoteles competían entre ellos con Humberto Jácome y Pedro Javier Cáceres, o Cristóbal Roldán con Alfonso Navalón. 

Todos juntos pero no revueltos, cada uno en su parcela, todos con Don Pablo y por la feria pero cada cual con su responsabilidad, la propia exigible en un acontecimiento taurino con dignidad para la corrida y respeto a la Ordenanza que no es más que el respeto a la fiesta y a los espectadores. Para ello la autoridad competente asignaba un equipo presidencial ejemplar coincidente con el buen criterio de Martín Berrocal que perseguía la seriedad en todos los aspectos de su organización empresarial. Así era Don Pablo y además gozando de la amistad de aquel inolvidable presidente Patricio Maldonado y su equipo de callejón con los Polo Rosero, Santiago Cano, o José Patricio Espinosa y...
En todos ellos quedó huella indeleble de respeto, gratitud y afecto a Don Pablo Martín Berrocal.


Ya huele a feria y la ciudad se convulsiona, han llegado los taurinos y aficionados de España y de paises americanos, de todos lados afloran gentes a los toros de Quito, peñistas y periodistas no se quedan atrás; alborozados encuentros, sonrisas, abrazos y para la plaza. Los que no han podido saludar a Don Pablo en el Hotel Quito Internacional esperan presurosos hacerlo en la plaza, aunque les cuesta llegar por las calles atascadas de carros, de multitud andante y puestos de venta de "sombreros para el sol y plásticos para la lluvia", carritos de bebidas y comida, fritanga, cueritos, chancho reventado, en fin se forma ¡la mundial! en los aledaños a la monumental plaza. Al aire el grito de de los "reventas" a la plata o al trueque, boletos de sol, boletos de sombra ¿qué sombra? y el que no...pues pensando en colarse preguntando por Don Pablo, pero todos a los toros ¡Como Dios manda! Como Martín Berrocal deseaba y por lo que luchaba.

Un 30 de noviembre de 1990, primer día de feria y reaparición de Don Pablo Martín Berrocal tras sus "vacaciones" como el solía referirse al tiempo de secuestro. Su entrada al coso de Iñaquito levantó tanta expectación como la de los toreros, siempre idolatrados en la América taurina. Ovación de gala para el empresario español cuando llega al callejón y entre abrazos y vítores desde los tendidos bajos ocupa su burladero. Estaba en su sitial, en su plaza. Alguna señora con los ojos húmedos de alegría exclamaba ¡Don Pablito ha vuelto! La sonrisa de Pablo va de oreja a oreja y saluda con emoción. Suenan los clarines y la plaza estalla de jolgorio. Empieza la feria de Jesús del Gran Poder  y con buen pie, la abre un ejemplar de Carlos Manuel Cobo para el novillero español Miguel Rodríguez. 

Martín Berrocal gustaba de hacer pronósticos y el caso es que solía acertar. Previamente refería algunos de los que se cumplieron en ferias anteriores: "No se preocupe Don Pablo que al que salga por chiqueros le corto las orejas, sea como sea" -le dijo Dámaso- ¡y se las cortó! para que la premonición de Don Pablo fuera cierta.

El empresario Berrocal auguró una gran feria y lo fue. No era difícil acertar dado que sobre el cartel anunciador así lo parecía. 

¡10 FESTEJOS 10! 6 Corridas de Toros. 3 Novilladas. 1 Espectáculo Cómico Taurino. Del 30 de Noviembre al 8 de Diciembre. Casi todo el abono vendido y ambientazo por los cuatro costados.
El portugués Víctor Méndes era la estrella del publico quiteño, de arrolladora y merecida popularidad; curiosamente era conocida sus amistad con el presidente de festejos Patricio Maldonado por lo que este declinaba presidir cuando actuaba el torero luso. ¡Un detallazo!

Numerosos fueron los brindis de los toreros a Pablo Martín Berrocal siendo recordado como el más emotivo el del matador José Luis Cobo, hoy empresario y ganadero.

Entre meritorias actuaciones de jóvenes y no jóvenes, entre locales y foráneos, al final acertó de nuevo Don Pablo que con su risa socarrona lo celebraba. Total, que la feria se la llevaron entre Roberto Dominguez, a pesar de "sus ascos al toro Licorero"; Curro Vázquez en la corrida de Puchalitola donde reaparecía en Quito desde la muerte de su suegro Domingo Dominguín años atrás en Guayaquil; y César Rincón fue el del sorpresivo e impactante triunfo en la última corrida, la de Santa Rosa, de aquel gran ganadero que fue Saúl Montenegro. 
Prácticamente un gran desconocido, el torero colombiano, que llegaba a Quito repuesto la gravísima cogida que había sufrido en Palmira. Pablo Martín Berrocal también le había pronosticado ese triunfo, y no se paró ahí sino igualmente le auguró  a César Rincón una carrera triunfal en España. Qué buen ojo solía tener Berrocal. Él lo sabía y se jactaba de ello con entrañable regocijo. 

Pues esa fue la Feria de Don Pablo, la de 1990. Fueron muchas más antes y después pero la de ese año supuso el reecuentro consigo mismo "tras su percance" en su Quito querido, y Quito le "pagó su deuda" con amor y respeto. 

Acto Homenaje a los presidentes de Plaza Santiago Cano y Mauricio Riofrío


Importante para nosotros y para la causa taurómaca fue la fundación del Capítulo de Quito del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida. Contribuyó a ello la vinculación de algunos de los integrantes de la famosa dinastía torera, como Ángel Luis y Juanito, la acogida de la familia Cobo, y el entusiasmo de excelentes aficionados  y amigos quiteños, siendo el apoyo de Don Pablo Martín Berrocal determinante. 

Adiós querido Pablo, adiós amigo. El bien que has hecho en la vida perdurará sobre tu memoria y pedimos a Dios que tu ejemplaridad nos ilumine. Descansa en paz que bien te lo mereces.

GRUPO SEPULVEDANA. Don Pablo Martín Berrocal recibe la Medalla al Mértito del Transporte Terrestre,
 de manos del entonces Ministro del Interior Jaime Mayor Oreja. (1997)

El ecuatoriano Álvaro Samper brinda a Pablo Martín Berrocal

Pablo Martin Berrocal entrega un trofeo al picador Braulio Almeida

Feria de Quito 2009. Martín Berrocal y el espada mexicano Joselito Adame

Canito, Pablo, y Javier Morales

Plaza de Iñaquito. Pablo Martí Berrocal con Manuel Benítez "El Cordobés" y Sacromonte

Juan Lamarca, el riobambeño José del Río, y Pablo Martín Berrocal

Toro indultado de 'Triana' de José Luis Cobo

Pablo Martín Berrocal y Carlos Manuel Cobo

Pablo Martín Berrocal en la plaza de Belmonte de Quito
Pablo Martín Berrocal y Álvaro Samper