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lunes, 25 de abril de 2022
EMILIO DE JUSTO EL GRAN AUSENTE EN EL ACTO DE PREMIACIÓN DEL CÍRCULO BIENVENIDA TEMPORADA 2021
martes, 19 de abril de 2022
"CENTENARIO": Antonio Bienvenida, vocación de torero / por Antonio Santainés
ABC.- Barcelona, 02/09/2007.-
Verdad irrefutable. Pero es curioso y cierto a la vez que de tronco tan vigoroso como lo fue Manuel Mejías Rapela Bienvenida, investido urbi et orbi Papa Negro, brotaran tan frondosos ramajes. Todos aprendieron en el patio de General Mola, 3, hoy Príncipe de Vergara, todos tuvieron al mismo profesor, a don Manuel, su padre y cada uno acomodó sus grandes enseñanzas a su propia personalidad. «De los toros -a criterio del apologista Felipe Sassone- lo sabía todo y no quería, ni sabía, saber otra cosa. Hubiera vuelto a trabajar en cosas del toreo, hubiera zurcido capotes, construido banderillas, acaso hubiera terminado de mozo de estoques».
Y, cuando apareció a la palestra el hermanito menor, Juanito Bienvenida, Don Ventura consideró con acierto también que la casa de los Bienvenida, merecía el título de una obra de Echegaray: Manantial que no se agota.
«Cura, no me eches más agua»
Antonio Bienvenida nació el 25 de junio de 1922 en Caracas (Venezuela). Y fue bautizado en la parroquia sevillana de Omnium Sanctorum en la que se bautizó Juan Belmonte. Me lo recordó hace años su hermano Ángel Luis: «Antonio y a mí nos bautizaron juntos. Antonio tenía dos años y dos meses, que era le edad que me llevaba a mí. Mi madre decía que un hijo suyo tenía que ser bautizado en Sevilla. Y Antonio cuando llegó era tan mayor que fue andando cuando le bautizaron. Cuando le echaron el agua decía: "Cura no me eches más agua que está muy fría"...»
Poseso Antonio, como ya se intuye, de un extenso repertorio, incorporó en el mismo una suerte olvidada en la que se conjugaban a la vez belleza y riesgo, el pase cambiado con la muleta plegada. El sangriento percance que le costó su práctica nada empañó la finura y elegancia de su toreo, al punto que un día, viéndole Manolete en pleno éxito exclamó: «¡Si yo toreara como Antonio¡»
Al despedirse en la plaza de Barcelona en 1966 fui a saludarle después de la corrida en el Hotel Ritz. Le pregunté a Antonio si le representaba mucho para él Barcelona. «Pues sí -me respondió-. Porque es una plaza en donde se dan muchas corridas, más que en ninguna de España y además porque en Barcelona vino mi padre y mis hermanos. Todos nosotros tenemos un gran cariño a esta plaza y aunque yo no tuve mucha suerte, el público siempre me ha mostrado su simpatía».
Torero, ¿desde cuándo?. «Desde que lidié el primer becerro en La Pañoleta de Sevilla. Tenía yo cinco años. Y para que mi madre me dejase torear, mis hermanos subieron entre todos al becerro al piso para que lo viera. Entonces me dejó».
Quise saber que experiencias había sacado de la fiesta en el aspecto humano. «Muchas -me contestó-. Con el toro se aprende mucho en la vida, porque en el toro hay violencia, hay bondad, hay templanza, hay maldad, hay dolor, triunfo y fracaso. Y todo esto es la vida». Me gustó su filosofía.
Las primeras andanzas toreras de Antoñito Bienvenida no son fáciles de detectar. Felipe Sassone en el libro Pasos de Toreo, pequeña historia de un artista grande, señala que en Zamora le vio torear con traje corto y estoquear por primera vez dos becerros de buena estampa que había cedido don Graciliano Pérez Tabernero. «Quiero -ha dicho Antoñito a su padre- que doña María Palou y don Felipe Sassone vengan como padrinos a verme matar mis dos primeros toros». Todo eso ocurre el 14 de julio de 1936. Pero, concluye Sassone:
«Al llegar a Madrid se nos acabó el contento. Un amigo me daba por teléfono la noticia terrible: Habían asesinado a don José Calvo Sotelo».
En Córdoba, en la vieja plaza de los Tejares torea Antoñito Bienvenida una nocturna con Paquito Casado el 3 de julio de 1937. Se lidian utreros de Alfonso Olivares.
Unos días después, el 11 de julio, torea en Sevilla en la corrida a beneficio del acorazado «España». Se lidian cuatro toros de Indalecio García, (antes Rincón) para Manolo y Pepe Bienvenida y dos hermosos erales de la ganadería de Juan Belmonte para Antoñito Bienvenida. El 26 de junio de 1938, en Cádiz torea por primera vez con picadores, mano a mano con Pepe Luis Vázquez, novillos de Juan Belmonte. En la plaza de Madrid se presentó el 3 de agosto de 1939 alternando con Joselito de la Cal y Rafael Ortega Gallito, lidiando novillos de Terrones.
Primera oreja en Barcelona
En Barcelona tengo noticia por vez primera de él el 11 de febrero de 1940, función inaugural en las Arenas, completando la terna Gil Tovar y Paquito Casado. Los novillos son del marqués de Villamarta y con mejor buen pie no puede entrar Antoñito Bienevenida en nuestra plaza, cortando una oreja al novillo de su presentación.
En este 1940 contabiliza lisonjeros éxitos en Sevilla. Sus más estudiosos apologistas admiten que en la novillada del 15 de junio en la Real Maestranza sevillana practica Antoñito Bienvenida por primera vez el pase cambiado con la muleta plegada. Toreó mano a mano con Paquito Casado y por cogida de éste, Bienvenida estoqueó los seis novillos de Arranz, cortando la oreja del cuarto. Pero en el monte no todo es orégano y el 3 de agosto se produce su bautismo de sangre en Huelva. Sassone recibirá aquella noche un telegrama que dice: «Primero dióme cornada en mano izquierda, no grave pero muy dolorosa. Abrazos. Antonio».
El susodicho Antoñito Bienvenida inauguró la temporada taurina en la Monumental de Barcelona el 9 de febrero de 1941 con Pedro Barrera, sustituyendo al Andaluz y Miguel del Pino, reses de Villamarta. Esta tarde le vi dar el pase cambiado con la muleta plegada y confieso que admiré su gran belleza, su ineludible riesgo y la guapeza y sentimiento que ponía en su ejecución.
Doloroso calvario
La mala suerte tampoco le dejó en paz y el 29 de abril en Jerez de la Frontera un novillo de Belmonte le partió la mejilla izquierda de una cornada en un afarolado de rodillas y el 22 de junio, en Granada, un novillo de Santa Coloma en un par al cuarteo le infiere una grave cornada en la región glútea izquierda. Son los comienzos de un largo y doloroso calvario en los ruedos.
Declina la temporada y cambia la onza en la histórica novillada del 18 de septiembre en Madrid. Los cambios de capa o de muleta en el toreo son antiquísimos. Francisco Montes (Paquiro) se refiere a ellos en su Tauromaquia completa (1836) y dice: «Los cambios están olvidados casi del todo. La dificultad que presenta su ejecución retrae a la mayor parte de los toreros de emprenderla por lo cual se pasan años sin que se vea un solo cambio, a no ser por casualidad». Añade: «Consiste en marcar la salida del toro por un lado y dársela por el otro».
El cambio con la muleta plegada estuvo proscrito mucho tiempo. En los años 1863 al 1890, gracias a la frecuencia con que lo daba Antonio Carmona el Gordito estuvo muy en boga. Ya muy viejo Carmona se solazaba teorizando sobre esta arriesgada suerte y pasando a la práctica cogía la muleta y con una becerra repetía lo descrito, una, dos y hasta tresveces. Lo curioso es que Antonio ensayaba esta difícil suerte en el patio de General Mola, 3 con un perrito fox-terrier «el Civi» que le entraba muy bien a la muleta. Al «Civi» lo mató un coche.
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sábado, 9 de abril de 2022
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Lo rondeño es hondo, pausado y sobrio; lo sevillano es todo eso con una mayor carga estética, que en Triana tiene un toque barroco, según los entendidos. El divino trianero Juan Belmonte le dijo a su biógrafo Manuel Chaves Nogales lo siguiente:
“Lo decisivo es el acento personal. Se torea como se es. Esto es lo importante: que la íntima emoción traspase el juego de la lidia. Que al torero, cuando termine la faena, se le salten las lágrimas o tenga esa sonrisa de beatitud, de plenitud espiritual, que el hombre siente cada vez que el ejercicio de su arte —el suyo peculiar, por ínfimo o humilde que sea— le hace sentir el aletazo de la Divinidad.”
Diría que Antonio Bienvenida es el exponente más importante de la armonía y de la elegancia, de la belleza de la forma y del movimiento, es decir de la conciliación entre el arte apolíneo y el dionisíaco. Quizás más apolíneo por la belleza corporal de Antonio Bienvenida. Para decirlo en lenguaje lorquiano, el arte cargado de ángel, de musa y del duende que llega a las profundidades de la emoción y de la pasión.
Se torea como se es y ¿Quién es Antonio Bienvenida? Un extremeño de la provincia de Badajoz y por eso su aire andaluz antes que manchego, más propio de la otra provincia de Cáceres. El pueblo de Bienvenida luce la torre mudéjar de la iglesia parroquial donde se venera a su patrona la Virgen de Los Milagros, su pueblo es devoto de San Isidro por ser tierra de agricultores, y los aires del sur suben por el Guadiana trayendo hasta aquí el aroma del Guadalquivir y del Mediterráneo. Pacense es el gentilicio de habitantes de Badajoz, que viene de antiguo por Pax Augusta, y culebrones a los del pueblo de Bienvenida, que les gusta más el de bienvenidesenses, por supuesto. Son gente de paz y hospitalarios, esforzados trabajadores y de familias bien constituidas. En sus sabores prevalece el cordero bien en caldereta o en chanfaina; los jamones y embutidos como en toda Extremadura, y los caldos del Guadiana que comienzan a tener algún prestigio. Prevalece el color verde, como la bandera extremeña que pinta las banderillas de Ferrera. Allí Los Bienvenida tienen su casa- museo que expone las cosas y trastes de la familia. Los Bienvenida vivieron en Dos Hermanas y Antonio confiesa sentirse sevillano. Le preguntaron si no se percibe como madrileño y su respuesta fue directa: “en Madrid me quieren”.
La impronta de las circunstancias de lugar sella a los Bienvenida. Forman un hogar amoroso, disciplinado, trabajador, muy bien educados y fieles devotos de la Iglesia Católica. Tienen una alegría franca y contagiosa, con un aire caribeño que quizás le viene de su estancia en Caracas, donde nació Antonio casi por casualidad.
Esa alegría quedó grabada en la fotografía de la familia Mejías Jiménez tomada en su finca sevillana de Dos Hermanas donde se ven sentados en sillas de mimbre de derecha a izquierda Pepe, don Manuel y su esposa doña Carmen, y Manolo. De pie están Ángel Luis, Juanito, Carmen Pilar y Antonio sin la sonrisa de los demás y con sombrero. Salta a la vista la elegancia, el saber estar, una paz interior en cada uno de ellos y el conjunto deja una sensación de un hogar feliz, como en efecto lo fue pese a las adversidades.
Las circunstancias del agitado tiempo que les correspondió vivir les templó el carácter sin menguar su buen humor, puesto que la actitud colectiva, bajo la conducción del pater familia, fue de confiar en Dios, orar y enfrentar la vida con coraje, prudencia y optimismo. Antonio es un destacado miembro de una familia unida, cohesionada por el amor a Dios y la pasión taurina, bases fundamentales que le aportan los valores morales, éticos y cívicos que hacen de los Bienvenida un ejemplo para España y para todo el mundo taurino. Representan la España noble, culta, apasionada, valiente, cristiana y taurina.
Antonio Bienvenida fue en los ruedos un ejemplo de coherencia entre los valores familiares y su tauromaquia: El toreo bienvenidista. “MI padre me enseñó todo del toro y de la vida” dijo en una entrevista.
Se torea como se es y Antonio marcó en el mundo taurino su autenticidad que pagó con espeluznantes cornadas y confrontación con sus colegas por defender la pureza y la lealtad taurinas, que parten del toro íntegro, sin manipulaciones que menoscaben su bravura y su peligro, que es la esencia del toreo como valor ético y estético. Lo dijo Antonio: “Cada uno tiene el toreo conforme a su personalidad”.
Cuando le preguntaron si le gustaba que lo calificaran como torero clásico respondió que sí, sin despreciar ni a los innovadores ni a los tremendistas pues cada uno tiene su público. ¿Banderillero? No tanto. Afirmó que un torero debe dominar los tres tercios de la lidia pero no le gustaba poner las banderillas. “Mi hermano Pepe lo hace mejor” dijo, como también que su hermano Manolo fue el mejor de los Bienvenida, de quien admiraba “su valor, su arte y su gracia, a quien no le llegamos a sus zapatillas”.
Respetó a todos los toreros y admiró en particular a quienes marcaron épocas como Joselito y Belmonte. Luego vino una temporada difícil en la que destacaron Domingo Ortega, Marcial Lalanda y otros. Surge Manolete a quien califica de estoico, y a El Cordobés que rompe moldes y respeta sus formas poco convencionales. De las toreras, en su época había pocas pero admiró a Conchita Cintrón y dijo que lo más importante en la incursión de las mujeres en el toreo es que mantengan incólume su feminidad. Los aplausos le agradaban y confiesa la vanidad de todo artista: Vanidad y afición. Las rechiflas le apenaban y señaló que hay que aguantar las broncas aunque fuesen injustas, puesto que hay veces que el toro no permite desarrollar una faena que al primero que preocupa es al torero. “Me he sentido fracasado cuando no he entendido el toro”. En este sentido señaló que en la plaza hay que fijarse más en el toro que en el torero, puesto que el reto de éste es descifrar el comportamiento, la embestida, los terrenos del toro y hacerle la faena, dominarlo “y torearlo con temple, despacio, lo más despacio posible porque como es un momento, un instante que se va, queremos hacerlo muy despacio para tenerlo el mayor tiempo posible”. De las heridas señaló que las que produce el toro se curan más fácilmente que las que da la vida.
Para conocer el toreo de Antonio Bienvenida hay que verlo. Gracias a Dios y a la tecnología hay filmaciones disponibles en la web y podemos admirarlo desde el patio de cuadrillas, en el paseíllo, en lances y quites, en banderillas, con su poderosa muleta y la firmeza de la estocada. Un torero de época, un estilo que se enriquece con el aporte invaluable de sus hermanos y que crece con el tiempo, como la luminosidad del sol al amanecer.
miércoles, 6 de abril de 2022
Centenario de Antonio Mejías "BIENVENIDA" 1922-2022

Biografía
Mejías Jiménez, Antonio. Antonio Bienvenida. Caracas (Venezuela), 25.VI.1922 – Madrid, 7.X.1975.
Nieto del banderillero Manuel Mejías Luján Bienvenida (1844-1908), hijo de Carmen Jiménez Álvarez y del famoso matador Manuel Mejías Rapela Bienvenida, conocido como el Papa Negro, sobrino del novillero y banderillero José Mejías Rapela y hermano de los también matadores Manuel, José, Rafael —que murió asesinado en Sevilla a los diecisiete años de edad, al poco tiempo de retirarse de los ruedos como novillero—, Ángel Luis y Juan Bienvenida. Todos los toreros de la familia han utilizado el apodo Bienvenida, por ser de esa localidad extremeña el fundador (y también sus hijos Manuel y José) de una de las estirpes de toreros fundamentales en el siglo xx.
Antonio Bienvenida nació en Caracas durante uno de los viajes del padre para torear en América. Bautizado en Sevilla, siempre se consideró de esa ciudad, aunque la familia se trasladó a Madrid en 1933 (al poco de morir Rafael) y fue en esta localidad donde probablemente más se le admiró y más trato de maestro indiscutible del toreo se le dio.
Como todos sus hermanos, también Antonio fue un diestro precoz. Formado como torero en su propia casa, de la mano de su padre y de sus hermanos mayores aprendió los dos aspectos fundamentales de la educación de un futuro torero: a torear de salón y el respeto a la liturgia de la fiesta. Toreó por primera vez a los ocho años; a los doce (en 1934) debutó en público en Zamora y, luego, en El Escorial, en esta ocasión en pantalón corto. Hizo su primer paseíllo en Sevilla en un festival, el 13 de junio, y le cortó las orejas y el rabo a un excelente novillo de Juan Belmonte.
Vistió por primera vez el traje de luces en Córdoba, el 3 de julio de 1937, acompañado por Paquito Casado; en Sevilla, junto a sus hermanos Manolo y Pepe, que lidiaron cuatro toros, toreó de luces en novillada sin picadores el 11 de julio, cortando cuatro orejas y dos rabos. Debutó con picadores en Cádiz el 26 de junio de 1938, alternando mano a mano con Pepe Luis Vázquez, sólo un par de meses antes de la muerte por enfermedad de su hermano Manolo. Se presentó en Madrid el 3 de agosto de 1939, junto a Joselito de la Cal y Gallito. El día 24 de ese mismo mes toreó de nuevo en Las Ventas, y de nuevo mano a mano con Pepe Luis Vázquez.
Todavía como novillero, hay tres tardes que son fundamentales en su trayectoria: en Sevilla, el 15 de junio de 1940, cuando toreando mano a mano con Eugenio Fernández Sánchez Angelete tuvo que lidiar cinco (y matar seis) por cogida de su compañero, cortando un total de seis trofeos; en esa misma plaza, el 3 de noviembre de 1940, la tarde en que realizó el llamado “quite de la escoba” (o del milagro, por lo muchísimo que templó y bajó las manos al torear por chicuelinas); y, finalmente, en Madrid, el 18 de septiembre de 1941, cuando hizo la faena al novillo Naranjito, al que le dio tres “pases cambiados” (suerte que se ejecuta con la muleta plegada, tras un quiebro con la pierna) que han pasado a la historia.
Respecto al quite “de la escoba”, Mira recoge una conversación con Bienvenida en que le explica cómo surgieron los lances: “De pronto, sin saber por qué, en un santiamén me acordé de que por la mañana había saludado a Chicuelo. Como una ráfaga también se me vino a la cabeza el temple de Belmonte.
A velocidad del rayo pensé: ¿se podrá templar y bajar las manos, al torear por chicuelinas? Te acordarás que eso fue lo que hice. Lo hice por tres veces. Al rematar quedé convencido de aquello, yo no era capaz de repetirlo igual. No me han vuelto a salir nunca como aquéllas. Creo honradamente que tenían razón los que dijeron que aquello fue un quite de milagro. Ese fue el día que, en aquel momento, comprendí lo que significa la frase de Juan Belmonte cuando dijo que el toreo es una fuerza del espíritu”.
Con el nombre adquirido en todos esos triunfos, Antonio Bienvenida se dispone a tomar la alternativa en Madrid el 5 de abril de 1942. Se anuncia mano a mano junto a su hermano Pepe (conocido en el mundo del toro como Pepote) con toros de Miura. Al rechazarse los toros, y al negarse los hermanos Bienvenida a torear animales de otra ganadería, los toreros fueron detenidos. La corrida se celebró, finalmente, el día 9, con cinco de los miuras que unos días antes habían sido rechazados. El toro del doctorado se llamó Rosquerito. El 2 de julio de ese mismo año de 1942, Antonio cortó dos orejas en Las Ventas, ratificándose como uno de los toreros predilectos de la afición madrileña.
Su trayectoria sufrió un serio parón en Barcelona el 26 de julio de 1942, cuando el toro Buenacara, de Trespalacios, le hirió gravemente en el vientre. Formaban el cartel ese día Manuel Jiménez Chicuelo, Nicanor Villalta, Pepe Bienvenida, Manuel Rodríguez Sánchez Manolete, Pepe Luis Vázquez y Antonio Bienvenida, con doce toros, seis de Joaquín Buendía y seis de Jacinto Trespalacios, que se lidiaba a nombre de su hijo Ignacio Sánchez y Sánchez. El percance se produjo, precisamente, al hacer el pase cambiado, y fue de tal gravedad que a punto estuvo Bienvenida de perder la vida.
Regresó a los ruedos, y lo hizo con la misma maestría de siempre. No llegó nunca Antonio Bienvenida a ser un torero que mandase en la Fiesta, ni tampoco de torear muchas corridas por temporada, sino que su grandísimo prestigio estaba basado en su indudable calidad y torería. El 15 de mayo de 1947 resultó de nuevo cogido en la primera corrida de la recién inaugurada Feria de San Isidro, de Madrid, y en esa misma plaza alcanzó un gran éxito el 21 de septiembre de ese mismo año, al cortar cuatro orejas en la Corrida del Montepío de Toreros que toreó en solitario.
El 15 de noviembre de 1948 contrajo matrimonio en la iglesia de la Concepción de Madrid con Carmen Gutiérrez Balbi, de cuya unión nacieron cuatro hijos, ninguno de los cuales continuó la tradición taurina de la familia.
No fue fácil la década de 1950 para Bienvenida.
Tras lograr un gran triunfo el 12 de octubre de 1952 en Las Ventas, ante una astifina corrida de la ganadería de Agustín Mendoza y Montero, conde de la corte, denunció públicamente (con el apoyo del periódico ABC y de su crítico taurino Antonio Díaz Cañabate) la generalización del fraude del afeitado.
Sobre este tema dice Abella: “La ‘guerra del afeitado’ no ha hecho sino comenzar, y Antonio Bienvenida, denunciado por los compañeros como insolidario, presenta su dimisión como presidente del Montepío, aunque se vuelve a presentar a las elecciones y gana.
Se le acusa de haberse promocionado a costa de los demás, y durante la temporada 1953 fue recibido con ovaciones por los públicos”.
Los años siguientes, de 1954 a 1957, fueron muy buenos para Bienvenida: en 1954 y 1955 se encerró en solitario con seis toros en Madrid (esta última temporada, además, rodó la película Tarde de toros, de Ladislao Vajda), si bien los siguientes fueron de grandes altibajos, pues a éxitos importantes le siguieron baches de relativo olvido. El 17 de mayo de 1958 sufrió un grave percance en el cuello en Madrid y el 16 de junio de 1960 se encerró con doce toros, en sesiones de tarde y noche, en Las Ventas. A la muerte del noveno, un problema muscular le impidió continuar la lidia de los restantes.
El resto de su trayectoria siguió en la misma línea: el 5 de septiembre de 1964 lidió en San Sebastián de los Reyes (Madrid) la que muchos consideran la mejor faena de su vida, y al comienzo de la temporada de 1966 se retiró en la plaza de Vista Alegre. Reapareció en el San Isidro de 1971, cortó cuatro orejas en Las Ventas el 30 de mayo, en un mano a mano que toreó con Andrés Vázquez, y se despidió definitivamente de los ruedos en Vista Alegre el 5 de octubre de 1974, alternando con Curro Romero y Rafael de Paula. Tras treinta y dos años de alternativa, Bienvenida había toreado ciento una corridas en Madrid (seis en solitario), había cortado cuarenta y dos orejas y había abierto once veces la puerta grande.
Falleció en Madrid el 7 de octubre de 1975, tres días después de que la vaca Conocida, de Amalia Pérez Tabernero, le voltease provocándole una irreparable lesión cervical. Los últimos pases de su vida, repletos de la misma notabilísima maestría y elegancia que desarrolló durante su carrera, los dio en la finca El Campillo, de El Escorial, la localidad madrileña en la que había toreado, entonces con pantalón corto, cuarenta y un años antes.
José Luis Ramón Carrión
martes, 5 de abril de 2022
Los Bienvenida, Gonzalo Gómez, el General y el Nuevo Circo de Caracas (2) / por Víctor J. López EL VITO
La temporada de 1928, plena de carteles con nombres de diestros de renombre, logró su cenit el 8 de marzo con la presentación de los becerristas Pepe y Manolo Bienvenida ¡Todo un éxito! Repitieron los hijos del ‘Papa Negro’ el domingo 14 con otro triunfo. La tercera actuación de los Bienvenida fue el 25 de marzo, para la que el general Gómez les regaló a los niños toreros dos toretes de media casta. La cuarta presentación consecutiva de los becerristas Pepe y Manolo Bienvenida fue el 15 de marzo cuando lidiaron toros criollos de don Emilio Llamozas y dos toretes de media casta de La Providencia. Fue la tarde de la despedida de los hermanos Bienvenida.
Los Bienvenida, Gonzalo Gómez, el General y el Nuevo Circo de Caracas (2)
La temporada de 1928, plena de carteles con nombres de diestros de renombre, logró su cenit el 8 de marzo con la presentación de los becerristas Pepe y Manolo Bienvenida ¡Todo un éxito! Repitieron los hijos del ‘Papa Negro’ el domingo 14 con otro triunfo. La tercera actuación de los Bienvenida fue el 25 de marzo, para la que el general Gómez les regaló a los niños toreros dos toretes de media casta. La cuarta presentación consecutiva de los becerristas Pepe y Manolo Bienvenida fue el 15 de marzo cuando lidiaron toros criollos de don Emilio Llamozas y dos toretes de media casta de La Providencia. Fue la tarde de la despedida de los hermanos Bienvenida.
GONZALO GÓMEZ DUEÑO Y SEÑOR
Al concluir el año de 1928, el coronel Gonzalo Gómez, hijo del presidente de la república adquirió la propiedad de la plaza de toros Nuevo Circo. Entre las reformas que propuso, redujo el tamaño del ruedo. Como empresario Gonzalo Gómez inauguró la temporada invernal de 1930 con toros de su ganadería La Quebrada, con Victoriano Roger ‘Valencia II’ como atracción del cartel y de la temporada. El 9 de noviembre se presentó Cayetano Ordóñez ‘Niño de La Palma’ con una impresionante actuación meritoria de las orejas y el rabo de un gran toro de La Quebrada. Repitió el maestro de Ronda y fundador de la dinastía el 23 de noviembre para triunfar con corte de tres orejas y un rabo.
‘Niño de la Palma’ y ‘Valencia II’ alternaron en mano a mano con dos toros puros de Esteban Hernández, divisa azul celeste, encarnado y blanco, y cuatro toros de La Quebradita el 7 de diciembre. Relata don Carlos Salas que ‘Victoriano Roger en su tercer toro, ‘Lapistero’ de nombre, negro, meleno y bragado, cuando realizaba una faena a base de naturales imponentes y adornos sobrios y elegantes al compás de la música suspendió la faena. La presidencia, a petición del empresario don Gonzalo Gómez, ordenó fuera retirado el ejemplar de don Esteban Hernández a los corrales, dada su bravura y excelentes condiciones de toro de lidia. Se armó el gran escándalo en el público, que pedía a gritos siguiera la faena. La protesta fue sofocada por la policía ya que tomaba caracteres de tragedia’. …Debido al escándalo y protesta en esta corrida, don Gonzalo Gómez, dueño y señor de la empresa taurina y de la plaza de toros e hijo del ‘dueño de Venezuela’, el general Juan Vicente Gómez resolvió continuar la temporada en la plaza de toros de La Victoria, estado Aragua.
MUERE GÓMEZ, EL GRAN BENEFACTOR
En diciembre de 1935 murió el general Juan Vicente Gómez, quien fuera propietario del poder público y del destino de la República de Venezuela durante 27 años. Fue Juan Vicente Gómez el hombre que sembró la Fiesta de los Toros en Venezuela. Él y sus hijos construyeron plazas de toros, entre ellas el Nuevo Circo de Caracas y la Maestranza de Maracay además de las plazas de La Victoria y Arenas de Valencia. Fundó ganaderías como La Quebrada, La Providencia y la de Guayabita, con reses de la vacada cordobesa de Pallarés del Sors, un pie de cría adquirido gracias a su amistad con don Antonio Cañero y Juan Belmonte.
En 1936 se celebraron 22 festejos en la plaza de Caracas, uno de ellos de gran importancia para Venezuela organizado el 23 de febrero por el empresario Capriles Power, con toros de Pallarés, que eran entonces propiedad del Banco Agrícola y Pecuario. La ganadería de Pallarés del Sors fue la vacada base para la formación de la ganadería prócer nacional, la de Guayabita, que en ese momento era administrada por el gobierno que la había expropiado a los herederos del general Juan Vicente Gómez, difunto presidente de la república de Venezuela.
La ausencia de Gómez en la cima del poder se manifestó en la merma de festejos en la temporada del Nuevo Circo y, hecho notorio, el que un ente público como el Banco Agrícola y Pecuario administrara la única ganadería de lidia que había en Venezuela, producto de una selección realizada en Córdoba por don Antonio Cañero y Juan Belmonte a solicitud de sus buenos amigos los hermanos Gómez Núñez, hijos del general y grandes benefactores del asentamiento y desarrollo de la Fiesta de los Toros en Venezuela.
En 1937 se redujo a ocho corridas la temporada, incluyendo el tradicional ciclo económico. Fueron contratados para el Nuevo Circo Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’, Fernando Domínguez, Curro Caro, Alfredo Corrochano, Pepe Gallardo, ‘Chiquito de la Audiencia’, ‘Carnicerito de Málaga’, Julio Mendoza y Juanita Cruz que con sus triunfos se convirtió en la gran atracción taurina en Caracas.
sábado, 5 de marzo de 2022
CÍRCULO DINASTÍA BIENVENIDA: MÉXICO FELICITA A VENEZUELA
El torero de la tierra y gran amigo de nuestro Circulo Bienvenida, Jesús Enrique Colombo, recibió el máximo trofeo que es la “Fabula Taurina”, al haber tenido dos tardes relevantes cortando 5 orejas y convirtiéndose en el triunfador indiscutible de la Feria.
Por otra parte, la joven promesa el madrileño de ascendencia venezolana, Francisco de Manuel, fue premiado con el trofeo “Pepe Bienvenida”, merced a la extraordinaria y brillante estocada al tercer toro de la Corrida de los Aranguez, ganadería que a su vez fue galardona con la “Fábula Ganadera”, por el encierro que dio un brillante juego y que fue un ejemplo de trapío y juego, que permitió a los toreros Alberto López Simón, Jesús Enrique Colombo y Francisco de Manuel, cortarles ocho orejas, en una tarde por demás inolvidable.
Asimismo, le dieron una “Mención Especial”, a la estupenda afición venezolana, particularmente la de la hermana Mérida, que todas las tardes lleno la plaza y que con su apoyo los toreros les regalaron grandes faena durante toda la Feria.
Todos y cada uno de los miembros de Bibliófilos Taurinos de México, A.C., y que a su vez nos honramos en pertenecer al Capítulo México del Circulo Taurinos Amigos de la Dinastía Bienvenida, deseamos extenderles nuestro amplio reconocimiento, a todos los integrantes del Circulo de Venezuela a si como a todos sus Capítulos, por fomentar, divulgar y engrandecer la Fiesta de los Toros.
Fraternalmente
Jorge Espinosa de los MonterosPresidente del Capitulo México del Circulo Bienvenida.












