miércoles, 21 de mayo de 2014

Madrid: Celebrada Santa Misa por el alma de nuestro socio Jesús Cano.

Jesús Cano, primero por la izquierda, en un acto homenaje al Niño de la Capea, y junto a este el cura Liquete y Ángel Sonseca


Juan Lamarca López 
vicepresidente 1º del C-T.A.D.B.

Madrid, 21 de Mayo de 2014.
Se nos fue Jesús ya hace un mes, y en horas del mediodía de ayer el dominico Fray Miguel Gonzalo Liquete, el popular y querido padre Liquete, más conocido como el cura de los toreros, y Capellán de nuestro Círculo Bienvenida, ha oficiado un santa Misa por el alma del bueno de Jesús que ya ante el Altísimo seguro que no le va a dar mucho que hacer en su juicio final.


La Real Basílica de Ntra. Sra. de Atocha, patrona de Madrid, y administrada por la orden de Santo Domingo de Guzmán, acogió a familiares y amigos de Jesús Cano y allí ha sido donde el padre Liquete ha oficiado la liturgia del santo sacrificio con el amor que merece un hijo fiel de la Iglesia, un patriota, un taurino y un amigo con el que compartió fe, ideales y aficiones comunes en el seno del Círculo Taurino de la Dinastía Bienvenida.
Emotiva resultó la lectura epistolar desde el altar por parte de Jesús Cano, hijo, y nuestro socio Vidal Pérez Herrero.

Allí rezamos por su alma y los recuerdos de Jesús desfilaban en la memoria como las secuencias de la película de su generosa amistad. Precisamente ahora que estamos en la feria de San Isidro, su abono habrá salido por taquilla, y ahora ocupará otro en el tendido celestial junto a Ángel Luis en su eterna su torería, con Antonio Martín aquel travieso sabio del toreo, y Marino.... ¡ay Marino! que si nunca faltó a su cita en el 9 venteño, mucho menos lo hará en su sitio de la gran plaza del cielo.

Su sangre toledana siempre fue el cauce idóneo de donde brotaba el inmenso caudal de españolía, como gusta decir a Don Fernando Claramunt, y que afloraba en cualquier momento con naturalidad y señorío, tal como un Bienvenida, con su franca sonrisa e impasible el ademán.... 

Su Madridejos querido, era el hierro que portaba de su patria chica, siempre colgado en fraternal lazo con su entrañable paisano Ángel Sonseca que queda huérfano ante la partida de Jesús.

Ya desde la Santa Cruz del Valle de los Caídos, ya desde el mástil de la monumental de Las Ventas, o ya desde ese hirviente ruedo del Pichincha quiteño, se elevan oraciones hacia los luceros por su eterno descanso para celebrar su encuentro con Dios nuestro Señor, y, faltaría más, ahí van también nuestras sonrisas cómplices hacia la suya inigualable en los felices recuerdos de jornadas vividas y compartidas que nos dejan la huella indeleble de Jesús Cano por ejemplaridad en la lealtad y la amistad.

Vaya nuestro brindis torero, el de tus amigos y socios del Círculo Bienvenida, por tu disfrute de la gloria celestial. 

Hasta siempre, querido amigo.

Fray Gonzalo Liquete

Jesús Cano, hijo.

Vidal Pérez Herrero


Real Basílica de Ntra. Sra. de Atocha, con la imagen de Santo Domingo de Guzmán

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