domingo, 25 de septiembre de 2016

Madrid: Misa por el alma de Miguel Flores / Viernes, 30 de Septiembre, a las 20.00 horas.



La Parroquia de Nuestra Señora de Covadonga en la Plaza Manuel Becerra de Madrid acogerá a la familia, amigos y compañeros del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida, para orar por el inolvidable Miguel Flores, fallecido recientemente, donde se oficiará una santa misa por su alma.

Rogamos a nuestros socios y amigos que nos acompañen en esta ceremonia religiosa en torno al entrañable recuerdo de Miguel.

Viernes, 30 de septiembre de 2016
 20:00 horas.

Madrid: Misa por el alma de Miguel Flores / 30 de Septiembre, a las 20.00 horas.



La Parroquia de Nuestra Señora de Covadonga en la Plaza Manuel Becerra de Madrid acogerá a la familia, amigos y compañeros del Círculo T. A. Dinastía Bienvenida, para orar por el inolvidable Miguel Flores, fallecido recientemente, donde se oficiará una santa misa por su alma.

Rogamos a nuestros socios y amigos que nos acompañen en esta ceremonia religiosa en torno al entrañable recuerdo de Miguel.

30 de septiembre de 2016
 20:00 horas.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

MADRID. 29 DE SEPTIEMBRE: ACTO DE ENTREGA DE TROFEOS "SAN ISIDRO" 2016 DEL CÍRCULO T. A. DINASTÍA BIENVENIDA.


Dos de Fábula...
DAVID MORA Y "MALAGUEÑO" DE "ALCURRUCÉN"

XVII EDICIÓN TROFEOS "SAN ISIDRO"


ACTO DE ENTREGA 
JUEVES, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2016
A LAS 14.30 HORAS
GRAN HOTEL VELÁZQUEZ
MADRID

  1. 'FÁBULA TAURINA': David Mora
  2. 'FÁBULA GANADERA': Toro "Malagueño" de Alcurrucén
  3. 'ANTONIO BIENVENIDA': Enrique Ponce
  4. 'PEPE BIENVENIDA': Roca Rey, mejor estocada. 
  • Premios honoríficos
  1. PREMIO "BIENVENIDA" A LA TORERÍA: D. Andrés Calamaro, cantante argentino.
  2. "PAÑUELO DE ORO"D. Alfonso Fernández Díez, Jefe Superior de Policía de Madrid.

Enrique Ponce Trofeo "Antonio Bienvenida"

Estocada de Roca Rey al toro de Conde de Mayalde

jueves, 1 de septiembre de 2016

Recordando a Manolo Bienvenida. LXXVIII Aniversario.



“Cerró los ojos –contaba Antonio—y por lo bajini, como no queriendo que yo lo oyera, dijo: ¡¡Dios mío!!, pronunciado de tal manera que me di cuenta que él se había visto allí su propia muerte. 

Falleció el 31 de agosto 
de 1938 en San Sebastián

LA MUERTE DE MANOLO BIENVENIDA DESPLAZO EL INTERES INFORMATIVO DE LA BATALLA DEL EBRO

Republica, guerra civil y toros 
La muerte de un torero siempre es noticia de gran impacto popular. Y si ese torero es una primera figura del momento, la repercusión de su muerte desborda por completo la imaginación del pueblo. Eso ocurrió el último día del mes de agosto de 1938, cuando los periódicos vocearon la muerte inesperada de Manuel Mejías Jiménez “Manolo Bienvenida” un torero pleno de facultades y que se encontraba en su mejor momento. La noticia estremeció a toda la afición y a todos los españoles que luchaban en aquellos días en ambos frentes, incluso desplazó en interés popular a las informaciones que los periódicos y las radios facilitaban sobre la batalla del Ebro. 

En San Sebastián moría un matador de toros de leyenda. En el frente de Aragón habían caído ya, por las balas y la metralla, mas de 2.000 hombres.Corría el año 1938. Hacía dos años que había estallado la guerra civil en España y a estas alturas la contienda había entrado en una fase muy dura para ambos Ejércitos. Manolo Bienvenida al igual que otros toreros, al caer en zona nacional siguió toreando. En la retaguardia nacionalista el triunfalismo mantenía la moral y minimizaba los reveses del frente. Para el público que iba a los toros, al menos durante unas cuantas horas la guerra dejaba de existir. 

Manolo Bienvenida era una de las máximas figuras de su época, junto a su hermano Pepote, a Marcial Lalanda (que se cambió de bando a través de Francia), Feliz Rodríguez, Antonio Márquez (que le dio la alternativa), Cayetano Ordoñez, Vicente Barrera, y Juan Belmonte, (Rafael El Gallo quedó atrapado en Madrid) junto a otros muchos toreros mas, torearon con frecuencia en estos años de lucha fraticida no sólo en España sino también en Francia. 


Manolo Bienvenida alcanzó su cenit de rivalidad en los ruedos con Domingo Ortega precisamente en la turbulenta primavera de 1936. Tenía un gran temperamento como torero y como persona. Muy simpático y alegre sabía transmitir la gracia sevillana a su toreo, entre belmontista y gallista. Fue un extraordinario lidiador, muy valiente, elegante, variado, pleno de gracia, dominador de todas las suertes, de los que en la jerga taurina se le llama un “torero largo”. Estaba entregado por completo a su profesión. La mala suerte comenzó a hacerle mella un año antes de su muerte. El 29 de agosto de 1937, Manolo torea en Bilbao un lote de Juan Pedro Domecq compartiendo cartel con La Serna y Noain.Un toro lo coge de forma aparatosa y sufre un golpe que le ocasiona una grave desviación de la columna vertebral, lesión de la que tarda mucho tiempo en recuperarse. El 10 de octubre vuelve a torear en Granada. Allí comienza a cansarse mucho durante la lidia. Al banderillear siente una gran opresión en el pecho. La cosa va a más, pues el 7 de noviembre de 1937 en Sevilla, en la corrida con la que cerraba su temporada, no aguanta ya ni el nudo del corbatín y se lo tienen que desabrochar. A la salida de un par de banderillas se apoya en las tablas y faltándole el aire le dice a su mozo de espadas: “...me falta el aire. No puedo respirar...”.

El invierno de 1938 lo pasa reponiéndose en la finca
paterna de “La Gloria”. Allí se entretiene largas horas con sus perros, animales por los que sentía especial predilección. Va a Salamanca a entrenarse, pues el 6 de febrero está anunciado en Talavera y el 3 en un Festival en San Sebastián junto a sus hermanos Pepe y Antonio, Marcial Lalanda y Juan Mari Pérez Tabernero. Retorna con éste último a su finca de Salamanca a respirar aire puro de la dehesa pero no le llega la mejoría. Es más, la cara le amarillea y le faltan ganas de comer. Nadie sospecha que Manolo está toreando las últimas corridas de su vida, con los pulmones heridos de muerte, sin que se los hayan atravesado los pitones de un toro.

Mientras tanto la guerra sigue su curso dramático y cruel. Los dos Ejércitos comenzaban a agotarse. Parecía mentira que hubiera tanta resistencia en el Ebro y en las cercanías de Valencia. La batalla del Ebro está resultando más difícil y cruenta de lo que Franco esperaba. Los Rojos atraviesan el río obligando a los Nacionales a replegarse. El Ejército Republicano se reorganiza de manera eficaz, apoyado por los nuevos aviones cazas y bombarderos rusos. La aviación nacionalista no da abasto al bombardear la resistencia y la zona del Ebro, que más bien parecía un país extranjero por las muchísimas nacionalidades de los combatientes que allí se dejaban la vida. 

Las últimas semanas del verano ensombrecen el panorama de la guerra por ambos lados. Se intenta pactar por parte de los Republicanos. Franco no acepta ya que ambiciona la victoria total. Mientras, el presidente Negrín confía en que estalle pronto la guerra mundial, que ya parece a punto, y así atacar a Franco por todos los flancos. Los comunistas catalanes mantienen su espíritu de lucha y no desean un armisticio, sino combatir hasta el final cueste lo que cueste. 

Manolo Bienvenida torea en aquellos días un Festival en Villaviciosa de Odón, muy cerca de las trincheras del frente de Madrid. Torea sus últimas corridas en Burgos (con Antonio Márquez y Marcial Lalanda) y en San Sebastián (con el Niño de la Palma yVicente Barrera) en el mes abril. El 2 de mayo alterna en Talavera con La Serna y Curro Caro. Como Gallito, Manolo Bienvenida tiene sólo 25 años. Ya no vuelve a hacer ningún paseíllo más en España, pues tras torear una corrida de San Isidro en Lisboa, se da cuenta de que ya no puede ni con su alma y tiene que echar mano de los médicos.Los facultativos creen que su dolencia no es más que un quiste hidatídico que le han contagiado sus perros en la finca “La Gloria”. Le operan en San Sebastián, donde la familia veraneaba, y al abrirle, los médicos descubren algo peor que un quiste: un sarcoma pulmonar (cáncer de pulmón) que le está comiendo su juventud, su simpatía, su alegría y su propia vida. 

En cierta ocasión, su hermano Antonio recordó aquellos días del postoperatorio en el hospital de San Sebastián, en que Manolo al ir a afeitarse se vio en el espejo demacrado y muy flaco: 

“Cerró los ojos –contaba Antonio—y por lo bajini, como no queriendo que yo lo oyera, dijo: ¡¡Dios mío!!, pronunciado de tal manera que me di cuenta que él se había visto allí su propia muerte. 

Fue muy hombre mi hermano Manolo, hasta para morirse”.Esto ocurrió el 31 de agosto de 1938 en San Sebastián. Otra vez llantos por un torero en las calles de Sevilla por donde desfiló su entierro desde Triana (llegó el cadáver por la carretera de Extremadura), hasta el cementerio de San Fernando en el que descansaron sus restos provisionalmente junto a los de su hermano Rafael, asesinado en Sevilla a tiros por un loco en 1933. Los restos de los dos hermanos fueron trasladados años más tarde a Madrid. La noticia de la muerte de Manuel Bienvenida sacudió dramáticamente a las “dos Españas” y por una vez, la muerte de un torero de leyenda las puso de acuerdo en algo. Los que son las cosas... la muerte de un torero desplazó de los periódicos la muerte de más 2.000 hombres en el frente del Ebro.

1 S: ¡Dios bendiga a Venezuela!



El Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida expresa su solidaridad y apoyo al pueblo venezolano en sus legítimos anhelos de  libertad, paz social, bienestar común.

La Junta directiva
Madrid, 1 de Septiembre de 2016

 


Una sociedad viva busca ejercer su ciudadanía, sus derechos constituyentes de decidir su futuro. Una sociedad profundamente democrática, creyente del voto como el mecanismo civilizado de ejercer su opinión, estará en la calle.

¡Dios bendiga a Venezuela!

El mensaje al poder es claro: Ustedes fracasaron, trajeron miseria, corrupción y división. Tanto tiempo en el poder, los transformó de esperanza en pesadilla.

Es tiempo de cambio. De revocatorio. Negarlo es prolongar la agonía de un pueblo que luego lo cobrará, con justicia.

La sociedad venezolana con su presencia envía un mensaje al poder y al mundo, estamos vivos, queremos cambio, queremos votar.

Y eso, es justicia. Que Dios bendiga la pasión libertaria de la nación venezolana.(lapatilla.com)


martes, 30 de agosto de 2016

José Cubero "Yiyo". Hace 31 años ya..



Sin la tragedia de Colmenar también sería una gran figura

Hoy se cumple el XXXI aniversario de la muerte de un joven torero con proyección de gran figura, José Cubero "Yiyo", formado en la Escuela de Tauromaquia "Marcial Lalanda" de Madrid, y dotado de grandes valores personales. Fue en la plaza de toros de Colmenar Viejo al sustituir a Curro Romero en el festejo anunciado, compartiendo cartel con su admirado Antonio Chenel “Antoñete” y José Luis Palomar, en la lidia de ejemplares de Marcos Núñez. Fue el toro "Burlero" de la ganadería de Marcos Núñez el que le infirió la cornada mortal.
Para conmemorar la tragedia traemos una brillante y emotiva crónica de Carmen de la Mata Arcos publicada hace un año, pero que está plena de vigencia.


José Cubero "Yiyo", 30 años después su tauromaquia sigue viva en el recuerdo


Taurología / 24 agosto 2015
En 1985 José Cubero era ya un precoz maestro del toreo. El
relanzamiento de su carrera se había producido dos años antes en la feria de San Isidro, al pasear en cuatro tardes --incluida la Corrida de Beneficencia-- cinco orejas, logrando abrir la Puerta Grande de Las Ventas por primera vez desde que se hizo matador de toros en 1981. Su concepción de la Tauromaquia, clásica y pura, y la difícil facilidad que mostraba ante los animales, le hacían acreedor de las enormes expectativas que tenían depositadas en su persona los verdaderos aficionados. Sin embargo,“Burlero” se encargó de truncar para siempre esa brillante trayectoria.

Aquel 30 de agosto de 1985, “Yiyo” no tenía firmada ninguna corrida. El día anterior había hecho el paseíllo en la localidad riojana de Calahorra, regresando por la noche a Madrid en compañía de su padre, Juan Cubero, y de su apoderado, Tomás Redondo. De madrugada, recibieron el ofrecimiento por parte de la empresa de la plaza de toros de Colmenar Viejo de sustituir a Curro Romero en el festejo previsto la tarde siguiente. Ellos aceptaron la propuesta, compartiendo cartel con su admirado Antonio Chenel “Antoñete” y José Luis Palomar, en la lidia de ejemplares de Marcos Núñez.

Los espectadores cubrieron en más de tres cuartas partes el aforo del coso colmenareño aunque el ambiente en los tendidos estaba algo enrarecido por la ausencia del “Faraón de Camas”. Posteriormente, cuando se produjo la tragedia parte de los aficionados culparon de ella, injustamente, al torero sevillano. El 29 de agosto había toreado en la feria de Linares, donde al terminar con la vida de su primer oponente fue reconocido por los médicos, que le diagnosticaron una contractura cervical, recomendándole varios días de reposo. El mismo 30 de agosto por la mañana, ya en Sevilla, el doctor Francisco Trujillo emitió otro parte facultativo ratificando las lesiones sufridas por Curro Romero. Justamente en la jornada siguiente de lo acontecido en Colmenar Viejo, influido en gran medida por las acusaciones del público, tomó la decisión de cortar la temporada.

El encierro de la divisa gaditana estuvo muy bien presentado y fue, en general, manejable, con un astado --corrido en segundo lugar-- muy protestado por el respetable por sus escasas fuerzas.

“Antoñete” firmó una importante faena al burel que rompió plaza, con pasajes de mucho empaque. Tras pasaportarlo, recorrió el anillo en vuelta al ruedo. El segundo de su lote le brindó menos posibilidades de lucimiento, por lo que todo quedó en palmas. José Luis Palomar no tuvo ninguna opción de triunfo con su primer antagonista debido, como ya se ha referido, a la limitada fuerza física del cornúpeta de Marcos Núñez. En cambio, el quinto de la tarde le permitió realizar un trasteo sobresaliente, concluido de una gran estocada. El conjunto de su actuación fue recompensado con una oreja.

Su última faena
José Cubero fue ovacionado al finalizar su primera lidia, demostrando firmeza y decisión ante un toro nada fácil del que logró extraer excelentes muletazos con ambas manos. El último ejemplar de la jornada estaba muy en la línea Villamarta de los Núñez, negro girón, con los pitones acodados, herrado con el número 24 y de nombre “Burlero”. Según el juicio emitido por los diversos periodistas presentes en la corrida, este burel fue, posiblemente, de los mejores que saltaron al redondel de la plaza madrileña ese día, pues desde el principio evidenció bravura y nobleza, contando además con la valiosa cualidad de ir siempre a más. La res llevó a cabo una buena pelea en varas, destacando la labor desde el caballo de Rafael Atienza.

El comienzo de faena de “Yiyo” sometiendo a “Burlero” por bajo y prolongando su embestida, fue fundamental para el devenir de la obra. Prosiguió toreando con la mano derecha en series de muletazos largos, templados, profundos, pasándose al toro de Marcos Núñez muy cerca. El diestro del barrio de Canillejas estaba totalmente entregado con el cornúpeta, resultando un trasteo de gran intensidad. Todo lo realizaba con absoluta firmeza, sin una duda, dejándole en todo momento al animal la muleta por delante y tirando hasta el final del viaje acompasadamente. Los medios informativos subrayan, de manera especial, los monumentales pases de pecho ejecutados por José Cubero. De igual forma, toreando con la mano zurda logró momentos notables, entre ellos los postreros naturales llenos de sentimiento.

Tras esto entró a matar al último astado del festejo, encontrando hueso en la primera entrada. Al segundo intento le recetó una extraordinaria estocada, pero el torero se quedó situado en los terrenos de adentro y el toro hizo por él. Entonces “Yiyo” trató de esquivar la embestida con la muleta, sin embargo “Burlero” lo volteó, intentando aún el espada en esa tesitura zafarse del animal girando sobre sí mismo repetidas veces. Todo resultó en vano, el ejemplar de encaste Núñez fijó su mirada en el torero y lo corneó certeramente en el costado izquierdo, infiriéndole una cornada que rompía en ocho centímetros la cavidad cardiaca. El burel apenas duró unos segundos en pie, mientras el matador era conducido a toda prisa hacia la enfermería, concediéndosele las dos orejas.

A pesar de los esfuerzos de los miembros del equipo médico, con Javier de la Serna a la cabeza, por reanimar al diestro madrileño, las lesiones producidas en el ruedo por “Burlero” eran irreversibles. En cambio, en los primeros instantes había informaciones contradictorias en la plaza, pues aunque desde el principio se observó la gravedad del percance llegaban noticias que apuntaban a que todavía era posible salvar la vida de José Cubero. Poco tiempo después, se confirmaron los peores presagios, “Yiyo” había dejado de existir aquella tarde de agosto en el coso de Colmenar Viejo. Todos los allegados al matador de Canillejas estaban destrozados, como también lo estaban sus compañeros de terna, “Antoñete” y José Luis Palomar.

El multitudinario adiós definitivo
Entrada ya la noche en la localidad de la sierra de Madrid y tras el levantamiento del cadáver por parte del juez, sacaron al torero en una camilla para trasladarlo en una ambulancia hasta su casa en la capital de España. La capilla ardiente se instaló en la iglesia de la Virgen del Camino, ubicada en el barrio donde vivía la familia Cubero, desfilando ante el féretro miles de personas..

El entierro de uno de “Los Príncipes del Toreo” --los otros fueron Julián Maestro y Lucio Sandín-- fue multitudinario, la misa se ofició en la mencionada parroquia de Canillejas el día 31 de agosto por el sacerdote titular de la misma, Eloy Pérez, junto con otros tres clérigos. Una vez finalizado el funeral, al que asistieron gran número de espadas, el vehículo con los restos mortales de “Yiyo” se dirigió por la calle Alcalá hacia la plaza de Las Ventas. Allí dio su última vuelta al ruedo en hombros de familiares y compañeros, entretanto el público que ocupó en más de tres cuartos los tendidos de la monumental madrileña no cesaba de aplaudir y de gritar “¡torero, torero!”. Para concluir fue sacado por la Puerta Grande, de la que pendían grandes crespones negros.

La distancia que separa el coso venteño del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena fue recorrido por el cortejo fúnebre a pie, siendo llevado por gran parte de los toreros presentes en el entierro. En el campo santo aguardaban unas 10.000 personas, llegadas expresamente desde diversos puntos de la ciudad y también desde otros lugares del país para despedir a José Cubero.

En el camino de la maestría
La capital de España rindió un merecido homenaje póstumo a quien se había hecho hombre y torero en su seno tras llegar con corta edad desde Burdeos. Muy pronto ingresó en la Escuela Taurina de Madrid donde junto a los anteriormente mencionados Maestro y Sandín participó en innumerables festejos hasta llegar al debut con picadores al comienzo de la temporada de 1980 en San Sebastián de los Reyes. Con un gran ambiente entre la afición, acrecentado después de abrir la Puerta Grande de Las Ventas en el serial isidril de 1981, se anunció su alternativa para el 30 de junio de ese mismo año en Burgos..

Todo lo bueno que había apuntado desde niño quedó totalmente
ratificado en la primavera de 1983, pues a pesar de no figurar inicialmente en los carteles de la feria madrileña, terminó haciendo el paseíllo hasta en tres ocasiones, ocupando el puesto que habían dejado respectivamente Roberto Domínguez, “Espartaco” y Paco Ojeda, saliendo a hombros en la segunda de ellas y proclamándose triunfador del ciclo en el aludido año.

A base de los repetidos éxitos cosechados en los ruedos de España, Francia y América, logró hacerse un hueco entre los espadas más destacados del escalafón, siendo considerado ya en 1985 como una firme realidad. Sus grandes conocimientos sobre el toro y sobre la profesión por una parte y su claridad de ideas para aplicarle a cada res la lidia adecuada por otra, hacían de “Yiyo” un auténtico maestro del toreo. Estaba en posesión, sin duda, de las virtudes más preciadas --valor, temple, inteligencia, sentimiento, elegancia, ambición de triunfo…-- que le iban a permitir mantenerse en lo más alto durante un largo espacio de tiempo. Por desgracia “Burlero” terminó bruscamente con esas esperanzas.