lunes, 7 de julio de 2014

Adiós, Alfredo. ¡Qué buen torero se ha perdío...! / Por Juan Lamarca

ALFREDO DI STÉFANO 
'SOCIO DE HONOR' DEL CÍRCULO TAURINO AMIGOS DE LA DINASTÍA BIENVENIDA
(Año 2003)

"...había sido futbolista porque en Argentina todo niño se encuentra al nacer con una bola a la que darle patadas y de esa forma va creciendo, pero que de haber nacido en España y se hubiera encontrado con una becerra en el campo seguro que habría soñado con ser torero..."

Sentencia del Papa Negro a su hijo Juanito:
¡Qué buen torero se ha perdío...hijo!

Juan Lamarca
Madrid, 7 de Julio de 2014.-
Y ahora ya para siempre perdiendo el inexorable partido contra la muerte. Buen aficionado a los toros fue la Saeta Rubia, aunque no pudiera prodigarse tanto por esas plazas, pero sí que nos expresó su admiración por la Fiesta cuando, con ocasión del homenaje que le rindiera el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida con Ángel Luis a la cabeza y rodeado de figuras de su tiempo, hace más de una década, comentara en su discurso de gratitud, que él se hizo aficionado en Bogotá cuando jugaba en el equipo del Millonarios y por entonces hacía furor la pareja de Aparicio y Litri en la Santamaría, y con los que trabó amistad 
Añadió de forma muy emotiva que naturalmente él había sido futbolista porque en Argentina todo niño se encuentra al nacer con una bola a la que darle patadas y de esa forma va creciendo, pero que de haber nacido en España y se hubiera encontrado con una becerra en el campo seguro que habría soñado con ser torero.

Pues bien, aproveché la ocasión y le rogué a Ángel Luis Bienvenida que recordara la famosa anécdota con la que tantas otras veces habíamos disfrutado al oírsela en nuestras tertulias de los Jueves, y que me permito reproducir desde la emoción en el recuerdo y veneración a estos dos grandes hombres ejemplares en todo y para todo, Ángel Luis y Alfredo.

Pues así fue: Alfredo Di Stéfano había llegado para hacer grande al Real Madrid, el mejor club de futbol del siglo XX, y hacía las delicias de Ángel Luis y Juanito Bienvenida, merengones y grandes aficionados al fútbol pero con la dura oposición de su padre, Manuel Mejías Bienvenida, el Papa Negro del toreo, que sentía aversión por aquel espectáculo de "tíos corriendo en carsonsillos pegándole patáaas a una pelota, sobre un campo que mejor estaría sembrado de patatas". 
Aquello era el balompié que había irrumpido en España en su época joven y veía como se llevaba a los públicos de los tendidos de las plazas de toros a las gradas futboleras.

Sin embargo, cierto día, estos jovencitos de Bienvenida consiguieron llevar a su padre, muy receloso aun, a ver un partido de fútbol en Chamartín, asegurándoles que vería a un astro argentino fuera de serie con el 9 a la espalda, llamado Di Stéfano. 

Y allá que se fueron, al estadio que ya aclamaba al mejor futbolista de la historia. El Papa Negro sentado entre sus hijos, inmutable con gesto adusto y severo, sus manos sobre el bastón y mirada fija sobre la hierba, recibía las disimuladas y temerosas miradas de reojo de sus hijos para ver como reaccionaba. Pero ná de ná.... ahí seguía Don Manuel con el rostro impenetrable y sin abrir la boca en todo el partido; sólo antes del pitido final, el tímido y precavido Juanito Bienvenida, le preguntó: 
Bueno, padre ¿no dices nada? ¿Qué te ha parecido el 9? a lo que el Papa Negrorespondió serio y sentencioso: Osúu, hijo ¡qué buen torero se ha perdío....!

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Recuerdo a Alfredo Di Stéfano
El Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida rinde homenaje al "Primer espada" del balón

FUE NOMBRADO "SOCIO DE HONOR"

Publicado en Madrid, el 27 febrero de 2003 
Por Juan Miguel Núñez (EFE) 

El futbolista Alfredo Di Stéfano ha recibido un homenaje hoy en Madrid por parte del mundo del toreo, que le ha dado tratamiento de "primer espada del balón", aunque él reconoce que "quizás es más importante la quietud frente al toro que la velocidad en la cancha". 

Di Stéfano se estremeció en varios momentos del multitudinario acto por los elogios de que fue objeto, fundamentalmente "porque son dedicatorias de reconocimiento y cariño de seres tan extraordinarios como los toreros. Ellos sí que son importantes". 
Locuaz y con un lenguaje divertido, el homenajeado recordó su infancia en Argentina, donde su padre tenía una ganadería de vacas y toros, "naturalmente de manso", pero advirtiendo: "De haber sido en España, seguro que al menos hubiera intentado ser torero". 
"Ya es más difícil saber hasta dónde hubiera llegado, pues para mí, ya lo han visto, me fue más fácil desarrollar la velocidad que quedarme quieto", expresó. 

Antes que Di Stéfano hablaron de él varios personajes, uno de ellos, Angel Luis Bienvenida, para referir una anécdota familiar en torno a la figura del homenajeado. "De todos es sabido la afición que tenía mi hermano Juan por el fútbol -dijo Angel Luis-, tanto que un día se empeñó en llevar al Papa Negro, nuestro padre, hasta el estadio de Chamartín, algo insólito pues no era nada partidario del balón. Pero consiguió llevarlo". 

"Ese día jugó Alfredo Di Stéfano, como siempre, genial -precisó Bienvenida-, y a la salida del campo, dado que el Papa Negro no se pronunciaba, le inquirió Juanito: ¿qué le ha parecido?" 
La respuesta no pudo ser más elocuente. "Una pena que este hombre no se haya dedicado al toreo, porque hemos perdido una figura de época". 

También un torero de renombre, Santiago Martín "El Viti", expresó su admiración por el futbolista homenajeado, "un gran hombre y más, un genio. Fue líder porque supo hacer a todo un equipo. Y eso es lo importante, tanto en los toros como en el fútbol: ser líder". 
El acto, celebrado en un hotel madrileño próximo a la plaza de toros monumental de Las Ventas, estuvo organizado por el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, entidad que le nombró Socio de Honor. El presidente de la misma, el doctor Fernando Claramunt, le hizo entrega al efecto del diploma acreditativo, placa e insignia correspondientes. 

Actuó como moderador el secretario del Círculo y presidente de la plaza de toros de Madrid, Juan Lamarca, quien hizo un paralelismo entre la vida de los futbolistas y los toreros, al tiempo que resaltó la lucha y el coraje en una y otra actividad, "la gloria en suma de unos y otros". 

Otros intervinientes fueron el periodista Rafael Campos de España, que hizo una bella glosa poética de Di Stéfano, "máxima figura por su pundonor"; el presidente de "Los de José y Juan", Antonio Tejerina, que se refirió a la maestría de los titulares de su Peña al compararla con la del homenajeado. 

Y entre los presentes, muchos famosos. Dos futbolistas coetáneos de Di Stéfano: Ignacio Zoco y Enrique Pérez "Pachín". Más toreros, como Pablo Lozano, Diego Puerta, Miguel Báez "Litri", Julio Aparicio, Victoriano Valencia, Juan Antonio Alcoba "Macareno" y José Manuel Inchausti "Tinín". Los ganaderos Juan Pablo Jiménez Pasquau y Javier Sánchez Arjona. El gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, José Pedro Gómez Ballesteros. Empresarios y apoderados como Pablo Martín Berrocal y Luis Alvarez. Y varios centenares de aficionados. EFE

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