jueves, 6 de septiembre de 2012

MANOLO BIENVENIDA UNA CARRERA TRUNCADA / Por José María Sánchez Martínez-Rivero.


Manolo Bienvenida
Octubre de 1936: Real Mestranza de Sevilla- Magna Corrida Patriótica

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MANOLO BIENVENIDA
UNA CARRERA TRUNCADA

José María Sánchez Martínez-Rivero.
Agosto de 2012, en El Escorial.

Nació en Dos Hermanas (Sevilla) el 23 de noviembre de 1912. Murió en San Sebastián el 31 de agosto de 1938. Así pues, se han cumplido 74 años de su fallecimiento. No tenía aún veintiséis años y ya llevaba nueve temporadas de matador de toros.

En 1926, como becerrista, toreó junto a su hermano Pepe, en Nimes y en Marsella entre otras ciudades francesas. Tuvieron grandes éxitos. Aprovechando estos a finales de 1926 marcharon, junto con su padre, a México. Igual que en Francia también allí tuvieron grandes triunfos. En la temporada 1927-28 continuaron actuando en México ya que en España, por Real Orden, no podían torear por no tener la edad reglamentaria.

Mediada la temporada de 1928, Don Eduardo Pagés, hábil y buen empresario, los contrató como becerristas actuando en más de 27 festejos en las plazas más importantes que regentaba el citado empresario.

A finales de esa temporada Pepe, Manolo y su padre el “Papa Negro” vuelven a México; pero ya con otras perspectivas dada la aptitud de los becerristas para el toreo. Dieron el salto al novillo con grandes triunfos.
Marcharon posteriormente a Perú siguiendo los acostumbrados éxitos. El día 21 de abril de ese año, Manolo Bienvenida estoqueó seis novillos en la capital, Lima. Fue su última novillada.
De vuelta a España, don Manuel Bienvenida, ve que Manolo está preparado para la alternativa y es en Zaragoza, el día 30 de junio de 1929, donde la toma de manos de Antonio Márquez –padrino de lujo-, quien le cede el toro “Mahometano”, negro, número 68, con trapío, de la ganadería de Flores Iñiguez cuyos toros pastaban en la provincia de Sevilla. Tenía 16 años y medio. Vistió de verde y oro con cabos granas. Actuó, también, Lagartito.
ABC publicaba:

“Se doctoró en Tauromaquia Manolito Bienvenida, un niño sin cumplir los diecisiete años, poseyendo ya con pleno dominio el espada un compacto conjunto de sabiduría, inteligencia, personalidad, arte de primera magnitud, suprema elegancia y exagerado amor propio, todo ello mezclado con gracia y alegría sevillanas”.

Confirma la alternativa en Madrid, el 12 de octubre del mismo año siendo el confirmante Marcial Lalanda. El toro de la confirmación se llamaba “Huerfanito” de Alipio P. Tabernero-Sanchón.

La temporada de 1935, puede decirse, que es la mejor de Manolo Bienvenida actuando en 65 tardes casi todas con triunfo. Si nos referimos al número de festejos es la temporada del año 1931 la que figura con más corridas toreadas, 82.
Durante esos años destacaba Domingo Ortega – algunas otras figuras ya estaban casi de retirada o en decadencia – y los aficionados vieron en Manolo Bienvenida, al torero que podría oponerse a la supremacía de Domingo Ortega. Fue un duelo taurino de gran competencia, ya que actuaron en numerosos mano a mano. Destacaron los de los días 4, 7 y 11 de junio de 1931.
Entre 1936 y 1937 toreó numerosos festejos patrióticos. Actuó en México, Lima y en Caracas.
La temporada de 1938 fue para Manolo Bienvenida el ocaso de su carrera, pero no por causas taurinas, si no por haber contraído una grave enfermedad que acabaría con su vida en San Sebastián el último día de agosto de 1938.
Rafael Guerra, “Guerrita” dijo de él en una entrevista al periódico ABC en 1932:
”A mí me gustan los toreros como este Manolo; que lo hagan todo desde que sale el toro y todo lo hagan bonito. Que distraigan a la gente en la plaza”.
El dominio que poseía Manolo Bienvenida del tercio de banderillas era impresionante. Banderilleaba de todas las formas posibles. Espectaculares eran sus pares de poder a poder y al quiebro.

Iba al toro, paso a paso, con las banderillas en alto, con un arte y garbo inigualables acercándose a los terrenos del animal de manera inverosímil, para clavar en todo lo alto y salir andando de la suerte.

Con el capote fue muy variado y las suertes que ejecutaba estaban llenas de gracia sevillana. Era famosa su verónica con una rodilla en tierra.
Con la muleta dominaba a los toros y se adornaba garbosamente con improvisaciones que hacían vibrar al público. No fue gran estoqueador pero mataba técnicamente bien.

Convaleciente de una grave cornada en Madrid, en una entrevista concedida a Curro Guillén, en 1932, para ABC, al preguntarle sobre la cogida del 8 de octubre, le respondió:
Dicen que todo el mundo presentía la cornada; que el toro venía vencido; que fue una temeridad.

No, señor. El toro no era un toro de carril; a mi no me ha tocado ninguno en Madrid; pero no era ningún barrabás; un poco suelto de cabeza pero, yo se la arreglaba. Venía derecho a la muleta, por su sitio, y yo le mandé; pero no quiso obedecerme. Al pasar se le ocurrió mirar de reojo por debajo de la muleta, y me vio y me prendió. Es así. Fue así. Puede ser muchas veces así.

Cuando el torero se equivoca lo cogen los toros. Pero cuando se equivoca el toro también coge. ¡Y cómo!

En 1937, el 29 de agosto, fue herido grave en Bilbao sufriendo desviación de la columna vertebral de carácter grave.

Destacaremos algunos de sus éxitos más sobresalientes. En Madrid, en 1930, al toro “Montesillo” de María Montalvo, le corta las dos orejas. Este mismo año se encierra con seis toros de Concha y Sierra en Valencia.

Al año siguiente y, otra vez en Madrid, corta las dos orejas y el rabo al toro “Yegüerizo” de Argimiro Pérez Tabernero.

El 8 de octubre del mismo años, 1931, es herido muy grave en la corrida de la Asociación de la Prensa. Actuaba con Marcial Lalanda, Vicente Barrera y Domingo Ortega.

Entre los años 29 al 35 actuó en 393 corridas de toros. Espectacular cifra para un torero tan joven que demuestra su valía.

¿Qué se esperaba de Manolo Bienvenida por parte de la afición de la época? Lo máximo. Tenía casta torera, valor, arte, y sobre todo alegría en su toreo. La eterna sonrisa, característica de la casa de los Bienvenidas, le acompañaba en sus actuaciones.

La enfermedad truncó su carrera para siempre. Pero habría otros Bienvenidas que le sucederían para mayor gloria del nombre: Antonio, Ángel Luís y Juan. Fue Antonio el que puso en el cenit del toreo el nombre de los Bienvenidas.

Manolo Bienvenida a beneficio de la Cruz Roja Española


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