sábado, 9 de octubre de 2010

35 Años sin Antonio Bienvenida



El Círculo taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida agradece al portal taurino Burladero.com su recuerdo al maestro, buque insignia de la gloriosa Dinastía Bienvenida.

35 Años sin antonio Bienvenida
Este jueves 7 de octubre se cumplen 35 años de la fatídica muerte del matador de toros Antonio Bienvenida, hijo del mítico Papa Negro y el tercero de una grandiosa dinastía. Los hechos son casi conocidos por todos. El 4 de octubre de 1975, tras acudir a Misa para conmemorar el aniversario de la muerte de su padre, acudió a la finca de Amelia Pérez Tabernero para tentar unas vaquillas.

Después de probar varias, una vaquilla de nombre Conocida a la que ya se había dado puerta, volvió a entrar a la plaza y cogió desprevenido a Antonio, a quien volteó de mala manera. La cogida le provocó graves lesiones de vértebras a consecuencia de las cuales murió en Madrid tres días después. Un hombre con el cuerpo cosido a cornadas, muerto por una vaquilla resabiada. Sólo tenía 53 años.

La carrera de ‘El torero de las sonrisas' como algunos le bautizaron para desmerecer su toreo - dos trincherazos y tres sonrisas, decían de él-, está llena de grandes triunfos pero también de fracasos. Memorable resultó la corrida del Montepío de 1955 cuando lidió seis toros de Galache en Las Ventas. Según contó por aquel entonces el crítico Joaquín Vidal, Bienvenida "toreó con asombrosa perfección y les hizo seis faenas de muletas distintas. Todo tipo de suertes iba desgranando según las condiciones de cada res (...)La tarde iba apoteósica y en el cuarto toro alcanzó la cumbre: ligó tres tandas de naturales en un exiguo espacio de redondel que enloquecieron a la afición y dejaron la muestra indeleble de lo que es torear".

Sin embargo, hubo quien nunca le perdonó que en 1952, cuando estaba en todo su apogeo, alzase la voz para denunciar el afeitado y torear toros manipulados. Sus declaraciones hicieron que toreros, ganaderos y empresarios le calificasen como un "enemigo de la Fiesta" llegando incluso a negarse a torear con él y vetándole en más de una plaza. Fue Julio Aparicio, beligerante al principio con Bienvenida, el que rompió el veto apuntándose a un mano a mano con Bienvenida. Pese a todo, los recelos a Antonio nunca desaparecieron.

Antonio tuvo en Madrid su casa. Hasta once veces cruzó la Puerta Grande, frente a las 12 de Paco Camino y las 14 de Santiago Martín 'El Viti'. Su féretro fue sacado a hombros por sus compañeros un 8 de octubre de 1975. Fue el último ‘paseíllo' en Madrid de un torero que será recordado en los anales de la tauromaquia.

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