miércoles, 26 de noviembre de 2014

MADRID:EL CÍRCULO BIENVENIDA.ENTREGA AL DOCTOR GARCÍA PADRÓS EL XI PREMIO "ANTONIO BIENVENIDA" A LOS VALORES HUMANOS.


Aula de Tauromaquia "Ángel Luis Bienvenida"
Juan Mora, Fernando Claramunt, David Mora, Dr. García Padrós, José Mª Álvarez del Manzano, J. I. Uceda Leal, Miguel Abellán, y Javier Hurtado, y Juan Lamarca presentando el acto.

CÍRCULO TAURINO AMIGOS DE LA DINASTÍA BIENVENIDA 
-Madrid-

MAGNO ACTO DE ENTREGA A DON MÁXIMO GARCÍA PADRÓS, CIRUJANO TAURINO, DEL XI PREMIO "ANTONIO BIENVENIDA" A LOS VALORES HUMANOS 

Intervinieron: 

D. Fernando Claramunt, D. José Mª Álvarez del Manzano y López del Hierro, D. Juan Mora, D. Juan I. Uceda Leal, D. Miguel Abellán, D. David Mora, D. Javier Hurtado, y D. Juan Lamarca

Trofeo obra del escultor Santiago de Santiago

Juan Lamarca, Fernando Claramunt, David Mora, Juan Mora, Dr. García Padrós, José Mª Álvarez del Manzano, J. I. Uceda Leal, Miguel Abellán, y Javier Hurtado.

Gabinete de Prensa del Círculo T.A.D.Bienvenida / Fotografías: Dolores de Lara

Madrid, 25 de Noviembre de 2014
Un auténtico acontecimiento ha supuesto el brillante acto celebrado en el Aula de Tauromaquia "Ángel Luis Bienvenida" del Teatro Muñoz Seca de Madrid, con motivo de la concesión del XI Premio "Antonio Bienvenida" a los Valores Humanos que otorga el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida

A don Máximo, en una sala abarrotada de aficionados y profesionales del mundo del toro, se le tributó la ovación más cerrada que se recuerda en cuantas celebraciones anteriores de la asociación bienvenidista, cuando el matador David Mora le entregó el preciado galardón sobre el escenario del teatro que gentilmente cede su propietario y gran aficionado Enrique Cornejo.

Una velada inolvidable iniciada con los acordes del himno nacional, escuchado respetuosamente por un público en pie, que dio paso a la presentación y moderación del mismo por el vicepresidente 1º del Círculo Bienvenida, Juan Lamarca, que ofreció el mismo a la memoria de dos personas recientemente fallecidas, el matador de toros José María Manzanares, y el doctor Alcorta, miembro del equipo de la enfermería de la Plaza de Las Ventas.

Juan Lamarca hizo el ofrecimiento del trofeo otorgado a don Máximo, por acuerdo de la Junta directiva del Círculo Bienvenida, resaltando los incontestables merecimientos profesionales adornados por el ejercicio permanente dentro y fuera de la plaza durante la temporada taurina y fuera de ella, que le han hecho acreedor, más bien se le estima como persona digna de veneración, del respeto y cariño de cuantas personas integran el arriesgado mundo del toro, de los aficionados en general conocedores de las excelsas virtudes del médico valorado por los toreros como "su ángel de la guarda".

Así pues, los integrantes de la mesa que rodeaban a don Máximo fueron desgranando sus mejores opiniones y vivencias sobre la providencial presencia de don Máximo, al frente de su excepcional equipo de profesionales de la enfermería de la Plaza de Toros de Las Ventas.

El conocimiento y maestría del periodista Javier Hurtado se puso nuevamente de manifiesto en la valoración de la cirugía taurina y muy especialmente la ejercida por el doctor García Padrós,para dar paso al espada Miguel Abellán que mostró el enorme interés en él despertado desde que se enteró de la celebración de este acto en honor de "su médico", el que le hizo el quite de su vida tras los percances sufridos en la corrida de resurgimiento en "San Isidro" pasado, y al que no podía faltar a pesar de sus compromisos actuales con ferias ecuatorianas.

Uceda Leal, con voz entrecortada, no pudo evitar la emoción del recuerdo del fallecimiento de su padre, y tras el cual toreó una corrida en San Isidro, recibiendo una grave cornada, destacando que el dolor de su orfandad era superior al causado por sus heridas, pero que don Máximo, con su expresiva bondad, no solo le curó de ellas sino de la pena y el sufrimiento que le embargaba su alma.

Si existe alguna persona que se signifique por el amor a la Fiesta y su apoyo permanente desde lo oficial o lo privado, esa sin duda es José María Álvarez del Manzano y López del Hierro, el alcalde perpetuo de Madrid, según dijo Juan Lamarca, y que relatara su el antiguo origen de su amistad con don Máximo, y que dió lugar, en su etapa juvenil, con ocasión de su propio hermano fuera operado por el padre del doctor García Padrós, el legendario "médico de los toreros", don Máximo García de la Torre, por causa de una "cornada", tal como contó don José María, que le infirió una motocicleta en accidente de tráfico. Elegante, a la vez que entrañable y emotivo, estuvo don José María contando las altísimas cualidades que siempre apreció en el cirujano de Las Ventas.

Lo más emocionante de la noche llegó con la alocución de David Mora, aún convaleciente, de su gravísima cornada sufrida en la pasada feria de Madrid, cuyas palabras cargadas de sentimiento expresaron su gratitud, admiración y caríño por don Máximo, con la esperanza de poder volver pronto a los ruedos, por lo que luchará y pondrá toda su fe. La ovación de apoyo que le brindó el público fue la de las grande tardes venteñas.

Juan Mora dominó la palabra con idéntica poesía y sentimiento que vierte con los engaños ante la cara del toro, De arte, como siempre, la expresión oral del torero de Plasencia, y vecino de Las Rozas de Madrid.

No le resulto extraño al doctor Claramunt, el aire de quirófano salvador que se alumbraba en cada una de las intervenciones de los oradores, puesto que él ya lo respiraba desde muy pequeño cuando le llevaba su padre, cirujano de la plaza de Alicante, al burladero de los médicos en las ferias de San Juan.

La puerta grande de los corazones de todos los presentes la abrió David Mora cuando se estrechó en un sentido abrazo con don Máximo para entregarle el merecidísimo galardón que premia los valores humanos.

Con inocultable emoción, contenida con el mismo temple de ánimo con que suele afrontar los "marrajos" que ha que lidiar bisturí en mano, don Máximo García Padrós hizo un amplio repaso de sus intervenciones de los toreros que le acompañaban, destacando el lado humano de todos ellos, no olvidándose de su predecesor, su querido padre y maestro, don Máximo Garcia de la Torre, al tiempo de resaltar la abnegación y comprensión de su esposa, presente en primera fila con sus hijos, sin lo cual no hubiera sido posible su trayectoria ininterrumpida de cuarenta y ocho años en el servicio médico de la plaza monumental de Las Ventas del Espíritu Santo, de Madrid.

Con la larga ovación de despedida en el clamoroso teatro, se finalizó el memorable acto, con el acceso al escenario por amigos y admiradores del médico y de los toreros que recibieron efusivas felicitaciones.

Es de mencionar algunas de las relevantes personalidades que se personaron en el teatro para estar con don Máximo. Muy buenos aficionados como Pepe Garrido y Vidal Pérez herrero; el bibliófilo José María Moreno Bermejo, y el mulillero José Antonio Tamayo, los letrados José Ramón García y César Nuño de la Rosa o Felipe Díaz Murillo; mezclados con gente de la cultura y del toro, como Andrés Amorós y señora, el escultor Santiago de Santiago, los pintores César Palacio y José Moreda, los matadores Alberto Aguilar, El Puno,Leonardo San Sebastián, o Lázaro Carmona con su hijo el novillero Alejandro Carmona; los empresarios y apoderados, Eduardo y Manolo Lozano con su sobrino Pablo, o Gerado Roa, Victoriano Valencia o Miguel Flores; ganaderos como la familia Peña y Juan Pablo Jiménez Pasquau; el banderillero Fernando Galindo, presidente de la Asociación del gremio; veterinarios de Las Ventas como Javier Morales, y el presidente Justo Polo.

José Mª Álvarez del Manzano felicita al doctor García Padrós entre el aplauso de David Mora y Uceda Leal

Don Máximo recibe la felicitación de Juan Lamarca

David Mora entregando el galardón al Dr. García Padrós

Victoriano Valencia, J. I. Uceda Leal, Juan Lamarca, Miguel Abellán y Jaime Glez. "El Puno"

Cartel de Gráficas MT de Baeza-Jaén-España

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada