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miércoles, 23 de noviembre de 2011

23 de Noviembre: tal día como hoy de 1912 nació Manolo Bienvenida


Real Maestranza de Sevilla
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"MANOLO BIENVENIDA"
(Manuel Mejías Jiménez):

Matador de toros.
Nació en Dos Hermanas(Sevilla) el 23-11-1912

Es hijo del "Papa Negro". Fue un torero impresionante, largo y exquisito, pero que desgraciadamente murió muy joven.

Muy lucido y alegre con las banderillas. Toreo alegre, gran afición y mucha casta. Era de los mas destacados de la dinastía, incluso se llega a decir que era el mejor de los Bienvenida. Inauguró la plaza de Las Ventas de Madrid.

Tomó la la alternativa en Zaragoza el 30-6-1929 por Antonio Márquez y F.R. "Lagartito" con el toro "Mahometano" de Antonio Flores, al que cortó las dos orejas y el rabo. La confirmó en Madrid el 12-10-1929 en un mano a mano con Marcial Lalanda, con el toro "Huerfanito" de Alipio Pérez-Tabernero. Sus mejores temporadas fueron la de 1930 en la que toreó 73 corridas quedando 2º del escalafón tras Marcial Lalanda y la de 1935 en la que toreó 65 corridas quedando primero del escalafón. Salió 4 veces por la Puerta Grande de Madrid: dos en 1935 y otras dos en 1936, cortando varias orejas y rabos.

Falleció en San Sebastián a las 5 de la mañana del 31-8-1938, debido a unos quistes malignos, en el Sanatorio de San Ignacio. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla y en 1966 sus restos fueron trasladados a Madrid al panteón familiar.
Antonio Márquez da la alternativa a Manolo Bienvenida
Zaragoza, 30-06-1929

Rafael El Gallo. Manolo Bienvenida, y Domingo Ortega

viernes, 7 de octubre de 2011

Antonio Bienvenida: 36º aniversario de su muerte.


ANTONIO BIENVENIDA

(1922-1975)

Hoy se cumplen 36 años de muerte en la Clínica de La Paz de Madrid, ocasionada por la cogida que sufrió por la vaca "Conocida" en un tentadero en la finca de Amalia Pérez Tabernero, situada en El Escorial (Madrid)

“El temple es la calma, ese saberse recrear en la suerte.”
Antonio Bienvenida.

LA VOZ PROFUNDA DEL ESTILO
Mejores entre los mejores “de todo tiempo”, como dijo Cervantes, es este torero: torero único, torero sin otro. Nos dice Belmonte que lo importa en el toreo es que la íntima emoción del toreo traspase el juego de la lidia. Y esto lo vimos nosotros muchas veces viendo torear a este admirable torero.
La profundidad de su estilo es incomparable. Se torea como se es. Y así toreaba Antonio con extraordinaria autenticidad.

Antonio Bienvenida fue un torero de escuela. Y aunque empezase muy joven, casi niño, su carrera, ésta la hizo formalmente, seriamente, por sus pasos contados; que es lo que tiene que hacer un buen torero; contar sus pasos. Ahora se nos habla con frecuencia de la monotonía del toreo actual, de la inacabable repetición de pases y más pases; y es que, ahora cuentan los pases y no los pasos.

Antonio Mejías Jiménez nace en Caracas el 25 de junio de 1922. Este admirable torero, es el número siete de los diestros del apodo Bienvenida, una gran familia de toreros entre los cuales su padre Manuel Mejías Rapela y sus hermanos Manolo y Pepe descollaron en la profesión.

Con estos antecedentes taurinos, Antonio empezó a actuar como becerrista en 1936, presentándose en la plaza de Madrid al término de la guerra civil (3 de agosto de 1939) para estoquear novillos de Terrones con Joselito de la Cal y Rafael Ortega Gallito.

En 1941 empieza su marcha ascendente que tiene su principal escenario en la plaza de Sevilla, de la que sale triunfador cuatro de las cinco tarde en que actúa. Ese mismo año realiza en Madrid una fabulosa faena recordada por los buenos aficionados como “la de los tres pases cambiados”.

Entre triunfos resonados y cogidas graves, toma la alternativa en Madrid el 9 de abril de 1942 de manos de su hermano Pepe con toros de Mihura . El 26 de julio de ese mismo año, en la plaza de Barcelona, sufre una gravísima cornada al instrumentar su célebre pase cambiado.A partir de su actuación en Madrid como espada único en la corrida del Montepío de Toreros, para entendérsela con seis reses de Galache, en la que obtuvo un triunfo colosal, surge otro Antonio Bienvenida haciéndose su toreo más profundo y menos espectacular.

Recordemos también ahora la corrida de seis toros de su despedida en Madrid, en octubre de 1966, en que todo absolutamente todo, le salió bien. Pero su retirada no pudo ser mantenida. En 1971 reaparece en Madrid, dando un curso de buen torear.

Ya fuera de los ruedos, pero siguiendo su línea de toreo actúa en muchos tentaderos y el 4 de octubre de 1975, en la finca del Escorial de doña Amalia Pérez Tabernero es cogido por detrás por la vaquilla llamada “Conocida”, produciéndole gravísimas lesiones de vértebras de las que fallecería al atardecer del día 7 en la madrileña clínica La Paz. Al día siguiente, a las cinco de la tarde, en la Plaza de las Ventas, su féretro da su última vuelta al ruedo.

Antonio decía el toreo. El toreo se dice cuando se hace. Y no al revés. Porque el hacerlo siempre depende del toro. Este hacer el toreo va unido a su decir.
Me explicaré. Se puede, aparentemente al menos, no torear bien , no hacer bien el toreo y decirlo admirablemente. El toreo que se hace bien y se dice mal no deja huella ninguna imaginativa en nuestro recuerdo.

Las figuras del toreo , como Antonio Bienvenida, lo fueron por su decir el toreo precisamente; por su poderosa personalidad figurativa en la plaza. Antonio hacía el toreo, bien o mal, pero lo decía con personalidad propia. En todas y cada una de las suertes, Antonio no solamente hacía el toreo, sino que lo decía, y lo decía con estilo propio: con singular y particularísimo estilo o forma de decirlo.
Un torero no vale solamente por su escuela, sino, quizá únicamente, por su estilo. El único valor torero es el estilo. Y el estilo no es el torero, sino el toreo mismo. Y como dijo el poeta:

“Lento, muy lento, muy fiel, / perpetuizaba los pases / perpetuizándose él”.



LA VOZ PROFUNDA DEL ESTILO


Mejores entre los mejores “de todo tiempo”, como dijo Cervantes, es este torero: torero único, torero sin otro. Nos dice Belmonte que lo importa en el toreo es que la íntima emoción del toreo traspase el juego de la lidia. Y esto lo vimos nosotros muchas veces viendo torear a este admirable torero. La profundidad de su estilo es incomparable. Se torea como se es. Y así toreaba Antonio con extraordinaria autenticidad.

Antonio Bienvenida fue un torero de escuela. Y aunque empezase muy joven, casi niño, su carrera, ésta la hizo formalmente, seriamente, por sus pasos contados; que es lo que tiene que hacer un buen torero; contar sus pasos. Ahora se nos habla con frecuencia de la monotonía del toreo actual, de la inacabable repetición de pases y más pases; y es que, ahora cuentan los pases y no los pasos.


Antonio Mejías Jiménez nace en Caracas el 25 de junio de 1922. Este admirable torero, es el número siete de los diestros del apodo Bienvenida, una gran familia de toreros entre los cuales su padre Manuel Mejías Rapela y sus hermanos Manolo y Pepe descollaron en la profesión.


Con estos antecedentes taurinos, Antonio empezó a actuar como becerrista en 1936, presentándose en la plaza de Madrid al término de la guerra civil (3 de agosto de 1939) para estoquear novillos de Terrones con Joselito de la Cal y Rafael Ortega Gallito.


En 1941 empieza su marcha ascendente que tiene su principal escenario en la plaza de Sevilla, de la que sale triunfador cuatro de las cinco tarde en que actúa. Ese mismo año realiza en Madrid una fabulosa faena recordada por los buenos aficionados como “la de los tres pases cambiados”.


Entre triunfos resonados y cogidas graves, toma la alternativa en Madrid el 9 de abril de 1942 de manos de su hermano Pepe con toros de Mihura . El 26 de julio de ese mismo año, en la plaza de Barcelona, sufre una gravísima cornada al instrumentar su célebre pase cambiado.


A partir de su actuación en Madrid como espada único en la corrida del Montepío de Toreros, para entendérsela con seis reses de Galache, en la que obtuvo un triunfo colosal, surge otro Antonio Bienvenida haciéndose su toreo más profundo y menos espectacular.


Recordemos también ahora la corrida de seis toros de su despedida en Madrid, en octubre de 1966, en que todo absolutamente todo, le salió bien. Pero su retirada no pudo ser mantenida. En 1971 reaparece en Madrid, dando un curso de buen torear.



Ya fuera de los ruedos, pero siguiendo su línea de toreo actúa en muchos tentaderos y el 4 de octubre de 1975, en la finca del Escorial de doña Amalia Pérez Tabernero es cogido por detrás por la vaquilla llamada “Conocida”, produciéndole gravísimas lesiones de vértebras de las que fallecería al atardecer del día 7 en la madrileña clínica La Paz. Al día siguiente, a las cinco de la tarde, en la Plaza de las Ventas, su féretro da su última vuelta al ruedo.

Antonio decía el toreo. El toreo se dice cuando se hace. Y no al revés. Porque el hacerlo siempre depende del toro. Este hacer el toreo va unido a su decir. Me explicaré. Se puede, aparentemente al menos, no torear bien , no hacer bien el toreo y decirlo admirablemente. El toreo que se hace bien y se dice mal no deja huella ninguna imaginativa en nuestro recuerdo.

Las figuras del toreo , como Antonio Bienvenida, lo fueron por su decir el toreo precisamente; por su poderosa personalidad figurativa en la plaza. Antonio hacía el toreo, bien o mal, pero lo decía con personalidad propia. En todas y cada una de las suertes, Antonio no solamente hacía el toreo, sino que lo decía, y lo decía con estilo propio: con singular y particularísimo estilo o forma de decirlo. Un torero no vale solamente por su escuela, sino, quizá únicamente, por su estilo.

El único valor torero es el estilo. Y el estilo no es el torero, sino el toreo mismo.

Y como dijo el poeta:

“Lento, muy lento, muy fiel, / perpetuizaba los pases / perpetuizándose él”.



Monumento a Antonio Bienvenida en La Plaza de Toros de Las Ventas

ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS


Al hablar hoy de Antonio Mejías Jiménez (Bienvenida VII) hacemos mención obligada al juicio crítico que le mereció al insigne maestro Don Ventura: Siempre dijimos a cuantos quisieron oírnos que este torero ha sido el más fino, más puro y más clásico de cuantos han salido de la casa Bienvenida.

Verdad irrefutable. Pero es curioso y cierto a la vez que de tronco tan vigoroso como lo fue Manuel Mejías Rapela Bienvenida, investido urbi et orbi Papa Negro, brotaran tan frondosos ramajes. Todos aprendieron en el patio de General Mola, 3, hoy Príncipe de Vergara, todos tuvieron al mismo profesor, a don Manuel, su padre y cada uno acomodó sus grandes enseñanzas a su propia personalidad. «De los toros -a criterio del apologista Felipe Sassone- lo sabía todo y no quería, ni sabía, saber otra cosa. Hubiera vuelto a trabajar en cosas del toreo, hubiera zurcido capotes, construido banderillas, acaso hubiera terminado de mozo de estoques».

Y, cuando apareció a la palestra el hermanito menor, Juanito Bienvenida, Don Ventura consideró con acierto también que la casa de los Bienvenida, merecía el título de una obra de Echegaray: Manantial que no se agota.
«Cura, no me eches más agua»

Antonio Bienvenida nació el 25 de junio de 1922 en Caracas (Venezuela). Y fue bautizado en la parroquia sevillana de Omnium Sanctorum en la que se bautizó Juan Belmonte. Me lo recordó hace años su hermano Ángel Luis:

«Antonio y a mí nos bautizaron juntos. Antonio tenía dos años y dos meses, que era le edad que me llevaba a mí. Mi madre decía que un hijo suyo tenía que ser bautizado en Sevilla. Y Antonio cuando llegó era tan mayor que fue andando cuando le bautizaron. Cuando le echaron el agua decía: "Cura no me eches más agua que está muy fría"...»

Poseso Antonio, como ya se intuye, de un extenso repertorio, incorporó en el mismo una suerte olvidada en la que se conjugaban a la vez belleza y riesgo, el pase cambiado con la muleta plegada. El sangriento percance que le costó su práctica nada empañó la finura y elegancia de su toreo, al punto que un día, viéndole Manolete en pleno éxito exclamó:

«¡Si yo toreara como Antonio ¡»

Al despedirse en la plaza de Barcelona en 1966 fui a saludarle después de la corrida en el Hotel Ritz. Le pregunté a Antonio si le representaba mucho para él Barcelona.

«Pues sí -me respondió-.Porque es una plaza en donde se dan muchas corridas, más que en ninguna de España y además porque en Barcelona vino mi padre y mis hermanos. Todos nosotros tenemos un gran cariño a esta plaza y aunque yo no tuve mucha suerte, el público siempre me ha mostrado su simpatía».

Torero, ¿desde cuándo?.

«Desde que lidié el primer becerro en La Pañoleta de Sevilla. Tenía yo cinco años. Y para que mi madre me dejase torear, mis hermanos subieron entre todos al becerro al piso para que lo viera. Entonces me dejó».

Quise saber que experiencias había sacado de la fiesta en el aspecto humano. «Muchas -me contestó-. Con el toro se aprende mucho en la vida, porque en el toro hay violencia, hay bondad, hay templanza, hay maldad, hay dolor, triunfo y fracaso. Y todo esto es la vida». Me gustó su filosofía.

Las primeras andanzas toreras de Antoñito Bienvenida no son fáciles de detectar. Felipe Sassone en el libro Pasos de Toreo, pequeña historia de un artista grande, señala que en Zamora le vio torear con traje corto y estoquear por primera vez dos becerros de buena estampa que había cedido don Graciliano Pérez Tabernero.

«Quiero -ha dicho Antoñito a su padre- que doña María Palou y don Felipe Sassone vengan como padrinos a verme matar mis dos primeros toros». Todo eso ocurre el 14 de julio de 1936. Pero, concluye Sassone:
«Al llegar a Madrid se nos acabó el contento. Un amigo me daba por teléfono la noticia terrible: Habían asesinado a don José Calvo Sotelo».

En Córdoba, en la vieja plaza de los Tejares torea Antoñito Bienvenida una nocturna con Paquito Casado el 3 de julio de 1937. Se lidian utreros de Alfonso Olivares. Unos días después, el 11 de julio, torea en Sevilla en la corrida a beneficio del acorazado «España». Se lidian cuatro toros de Indalecio García, (antes Rincón) para Manolo y Pepe Bienvenida y dos hermosos erales de la ganadería de Juan Belmonte para Antoñito Bienvenida.

l 26 de junio de 1938, en Cádiz torea por primera vez con picadores, mano a mano con Pepe Luis Vázquez, novillos de Juan Belmonte. En la plaza de Madrid se presentó el 3 de agosto de 1939 alternando con Joselito de la Cal y Rafael Ortega Gallito, lidiando novillos de Terrones.

Primera oreja en Barcelona
En Barcelona tengo noticia por vez primera de él el 11 de febrero de 1940, función inaugural en las Arenas, completando la terna Gil Tovar y Paquito Casado. Los novillos son del marqués de Villamarta y con mejor buen pie no puede entrar Antoñito Bienevenida en nuestra plaza, cortando una oreja al novillo de su presentación.

En este 1940 contabiliza lisonjeros éxitos en Sevilla. Sus más estudiosos apologistas admiten que en la novillada del 15 de junio en la Real Maestranza sevillana practica Antoñito Bienvenida por primera vez el pase cambiado con la muleta plegada. Toreó mano a mano con Paquito Casado y por cogida de éste, Bienvenida estoqueó los seis novillos de Arranz, cortando la oreja del cuarto. Pero en el monte no todo es orégano y el 3 de agosto se produce su bautismo de sangre en Huelva. Sassone recibirá aquella noche un telegrama que dice:

«Primero dióme cornada en mano izquierda, no grave pero muy dolorosa. Abrazos. Antonio»

El susodicho Antoñito Bienvenida inauguró la temporada taurina en la Monumental de Barcelona el 9 de febrero de 1941 con Pedro Barrera, sustituyendo al Andaluz y Miguel del Pino, reses de Villamarta. Esta tarde le vi dar el pase cambiado con la muleta plegada y confieso que admiré su gran belleza, su ineludible riesgo y la guapeza y sentimiento que ponía en su ejecución.

Doloroso calvario
La mala suerte tampoco le dejó en paz y el 29 de abril en Jerez de la Frontera un novillo de Belmonte le partió la mejilla izquierda de una cornada en un afarolado de rodillas y el 22 de junio, en Granada, un novillo de Santa Coloma en un par al cuarteo le infiere una grave cornada en la región glútea izquierda. Son los comienzos de un largo y doloroso calvario en los ruedos.

Declina la temporada y cambia la onza en la histórica novillada del 18 de septiembre en Madrid. Los cambios de capa o de muleta en el toreo son antiquísimos. Francisco Montes (Paquiro) se refiere a ellos en su Tauromaquia completa (1836) y dice:

«Los cambios están olvidados casi del todo. La dificultad que presenta su ejecución retrae a la mayor parte de los toreros de emprenderla por lo cual se pasan años sin que se vea un solo cambio, a no ser por casualidad».

Añade: «Consiste en marcar la salida del toro por un lado y dársela por el otro».

El cambio con la muleta plegada estuvo proscrito mucho tiempo. En los años 1863 al 1890, gracias a la frecuencia con que lo daba Antonio Carmona el Gordito estuvo muy en boga. Ya muy viejo Carmona se solazaba teorizando sobre esta arriesgada suerte y pasando a la práctica cogía la muleta y con una becerra repetía lo descrito, una, dos y hasta tresveces. Lo curioso es que Antonio ensayaba esta difícil suerte en el patio de General Mola, 3 con un perrito fox-terrier «el Civi» que le entraba muy bien a la muleta. Al «Civi» lo mató un coche.

Antonio Bienvenida

jueves, 8 de septiembre de 2011

Efemérides / 8 de Septiembre de 1928: Manolo y Pepe Bienvenida se presentan en Madrid de becerristas.

Joselito Bienvenida

Efemérides / 8 de Septiembre de 1928

Triunfal presentación en Madrid de los becerristas Manolo y Pepe Bienvenida, ambos de blanco y oro, con quince y catorce años respectivamente, ante seis mansurrones becerrotes del duque de Tovar.

Al siguiente día la prensa comentaba que si el primero era el arte y la sabiduría, el otro era el arrojo y la tenacidad. Manolito, decía, lancea erguido y con pasmosa suavidad, clavó al sexto un par de banderillas que recordó a los mejores que se hayan visto en la plaza de Madrid; Pepito, que ya cortara la oreja de su segundo enemigo, mató al último consumando a la perfección la suerte de recibir, de una estocada en todo lo alto. Los dos banderillearon cinco de los seis becerros y al final fueron paseados en hombros. El empresario Pagés ya les había firmado un contrato de veinte festejos en trescientas cincuenta mil pesetas.

Manolito Bienvenida
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miércoles, 31 de agosto de 2011

Recordando a Manolo Bienvenida

Manuel Mejías Jiménez "Bienvenida" IV

El 31 de Agosto de 1938 a los 26 años de edad, en San Sebastián, España, fallece el diestro sevillano Manuel Mejías Jiménez “Bienvenida”, el primero de los hijos toreros del famoso Manuel Mejías Rapela “Bienvenida”, el "Papa Negro"

Real Maestranza de Sevilla, Octubre de 1936 / Corrida patriótica
presidida por el general Queipo de Llano

Una vida segada en flor (Bienvenida IV)

(Artículo publicado en ABC el 22 de Julio de 2007)
-Fotografías: Archivo familiar de Luís Mejías Álvarez Buylla-

Ya me ocupé hace tiempo de los niños de Bienvenida como becerristas. Pero interesante será también, formarnos una pequeña idea de quienes fueron en el toreo después

ANTONIO SANTAINÉS CIRÉS

BARCELONA. Ya me ocupé hace tiempo de los niños de Bienvenida como becerristas. Pero interesante será también, formarnos una pequeña idea de quienes fueron en el toreo después, lo que representaron y hasta donde llegaron como profesionales.
Manuel Mejías Jiménez (Bienvenida IV), nació en Dos Hermanas (Sevilla) en la calle Conde de Ibarra número 11 el 23 de noviembre de 1912. Tras su brillante y provechosa carrera como becerrista ingresó a las filas de matadores de toros cuando tenía 16 años, siete meses y siete días, más joven que Joselito que al tomar la alternativa tenía 17 años, cuatro meses y veintiún días.
El traje del doctorado
Cuando la primera despedida de Antonio Bienvenida en Madrid visité el museo de la plaza. Allí se guarda el terno verde y oro con cabos rojos que vistió Manolito el día del doctorado. Por su tamaño era el de un niño. Tal evento se produjo en la plaza de Zaragoza el 30 de junio de 1929. El padrino fue Antonio Márquez que le cedió la muerte del toro Mahometano de Flores Iñíguez, siendo el testigo Lagartito. Con el toro en los medios -donde pesan los toros- desgranó un contenido garboso y torerísimo. Hubo variedad en sus pases, adornos y filigranas. Un pinchazo en hueso y una estocada. Se le concedió la oreja. El día 12 de octubre Marcial Lalanda le confirmó el doctorado en Madrid cediéndole la muerte del toro Huerfanito número 1 de Alipio Pérez T. Sanchón. Actuaron mano a mano padrino y neófito a beneficio del Montepío de Empleados de la Diputación.
Su primera aparición como matador de toros en Barcelona fue en la corrida del 22 de mayo de 1930 con Niño de la Palma y Cagancho. La primera faena a un toro de Argimiro Pérez, iniciada sentado en una silla, fue torerísima y le valió una oreja. Esta temporada sumó 73 corridas. El día 5 de octubre en Valencia se encerró con seis toros de Concha y Sierra y cortó cuatro orejas y un rabo. El 19 en Sevilla estoqueó seis toros de Moreno Santamaría, regaló el sobrero y cortó las orejas y el rabo del segundo.
En 1931 toreó 84 corridas, estoqueando 174 toros. Uno al Sesgo sostiene que «su toreo sin perder en hondura, sin perder en adorno, gana en eficacia». La temporada es pródiga en acontecimientos. El 16 de mayo en la plaza de Madrid, alternando con Fortuna y Nicanor Villalta realiza al toro «Yegüerito» de Argimiro Pérez Tabernero, una faena memorable. Don Quijote escribe: «...toreo en verso, es decir: toreo todo ritmo, todo gracia, toreo esculpido en mármol, fue la faena de Bienvenida la tarde del XI aniversario de Joselito. Bienvenida, cortadas las orejas, sacado en hombros por la Puerta de Madrid, arrollados los guardias que pretendían impedirlo dejó escrita áurea página en la historia del toreo».
El 24 de septiembre en Barcelona a un toro de Concha y Sierra le hizo una gran faena adobada con la gracia sevillana, el arte y un afiligranado repertorio que hizo relamerse de gusto al público. Acabó de una superior estocada. Las orejas y el rabo. Con fecha 15 de mayo de 1932 Manolo Bienvenida hizo en Barcelona otra faena grande, de vasto repertorio, tan rica en matices como en alegría, tan variada como artística y como con el estoque llegó con la mano hasta el morrillo le concedieron las orejas y el rabo.
A por todas
Vuelve a jugar fuerte en Madrid. Y sale a torear en la corrida de la Beneficencia el 27 de abril de 1933. Manolo Bienvenida le ha dicho a su mozo de estoques: «Mira, José, en la corrida de Beneficencia del año pasado, corté dos orejas; en la de éste vuelvo a cortarlas, o voy a la cama».
Ocho toros de Bernardo Escudero -dos sustituidos por otros dos de Tovar- para Nicanor Villalta, Manolo Bienvenida, Domingo Ortega y Maravilla, que confirma la alternativa.
Con las dos rodillas en tierra desafía Manolo Bienvenida a «Cartuchero» de lejos, que ha salido suelto del primer encuentro. Se arranca el toro y en el centro de la suerte le alcanza, sin enmienda posible. En la enfermería se bate entre la vida y la muerte. El doctor Segovia opera la terrible cornada en el vientre.
Al cuarto toro, «Mochuelo», Ortega lo toreó admirablemente a la verónica. Ortega, Maravilla y Villalta, rivalizan en quites y como el toro entra una cuarta vez al caballo, Domingo, con el capote a la espalda da unos lances valientes. Al prepararse para uno de éstos es cogido. La realidad de la herida se impone. Y se deja llevar a la enfermería. Maravilla inicia la faena en el tercio del diez y al tercer pase le alcanza el toro y le hiere. En brazos es conducido a la enfermería. Una sensación de angustia se adueña de la plaza. Villalta se quedó solo matando toros. Siete. Le sacan a hombros.
Su reaparición en Barcelona después de tan gravísima cogida fue el 9 de julio con Marcial Lalanda, Ortega y Pepe Gallardo y estuvo extraordinario.
Cinco tardes toreó Manolo Bienvenida en Barcelona mano a mano con su hermano Pepe. El 16 de julio de 1933 Manolo cortó las orejas y el rabo de su primero y Pepote los mismos trofeos del sexto. El 27 de agosto estoquearon toros de Herederos de Esteban Hernández (Encinas). Con Simao da Veiga actuaron el 31 de mayo de 1934 y en 1935 el 14 de abril y, el 1º de septiembre con Miuras.
El 30 de julio de 1933 Manolo Bienvenida inició su primera faena de muleta en la Monumental sentado en un caballo muerto con un gran pase ayudado por alto. El 8 de julio de 1934 le hizo una faena grandiosa al toro sexto «Turronero» número 39 de Antonio Pérez de San Fernando, malograda con la espada. La gente irrumpió al ruedo y unos cargaron con Armillita Chico y otros sacaron en triunfo a Manolo Bienvenida. Por última vez actuó en nuestra ciudad el 6 de octubre de 1935 y tras una faena torerísima, muy florida, dejó una excelente estocada y cortó una oreja.
Malos tiempos
Para el 29 de mayo de 1936 en Madrid se anunció una corrida de toros de Clairac para Manolo Bienvenida, Domingo Ortega y Victoriano de la Serna. El ambiente con alusiones a los toreros mexicanos estaba enrarecido. Victoriano de la Serna al darse cuenta le dijo a Manolo Bienvenida: «Creo que tenemos que jugárnosla». «Así lo creo también -respondió Manolo-». Contra Domingo Ortega iban peor las cosas porque le consideraban afiliado a un partido de derechas. La Serna salió a jugársela en el sexto. Hizo una faena temeraria. Se arrodilló, arrojó espada y muleta y entonces gritó: ¡Viva España! Ya en pie señaló un pinchazo resultando cogido. Al tiempo que lo llevaban a la enfermería, Manolo Bienvenida ya estaba delante del toro, se arrodilló y dio el mismo grito: ¡Viva España!.
Yo creí al principio -decía mucho tiempo después Manolo Bienvenida- que no saldríamos vivos de la plaza. El 29 de agosto de 1937 sufrió un grave percance en Bilbao. Deduzco que su última corrida fue en Lisboa (Portugal), el 15 de mayo de 1938 con Casimiro y Vicente Barrera.
En plena juventud falleció en la Clínica de San Ignacio en San Sebastián el 31 de agosto de 1938 a las cinco menos diecisiete de la mañana. El diagnóstico clínico y de laboratorio quedó establecido como tumor maligno seminoma, en pulmón derecho, confirmado por la clínica, laboratorio e incluso por la evolución.
Su toreo alegre, variado con el capote, las banderillas y la muleta enmudeció. La poesía le glorificó. Porque Manolo Bienvenida siendo un hombre parecía un niño o pareciendo un niño era todo un hombre.
De becerrista a matador de toros
Alternativa a los 16 años de Manuel Mejías Bienvenida, por Antonio Márquez
Plaza de Toros de Zaragoza, 03-06-1929


Real Maestranza de Sevilla, las orejas y el rabo
para Manolo Bienvenida
2ª Rabo cortado en Las Ventas el 4 de Junio de 1936 en la corrida del Montepío de Toreros.
Toro "Paño Fino" nº 78, de la ganadería de "Sánchez Fabrés"
Brindó el toro al escritor Felipe Sassone
Manolo Bienvenida cortó un rabo en la Plaza de Las Ventas el 3-6-1935
a un toro de Tomás Pérez de la Concha, (segundo toro de la tarde).
Alternó con Cagancho y Curro Caro

Juan Belmonte y Manolo Bienvenida
Gracia y torería con la capa
"a gorrazos" andaba con los toros
Banderillero magnífico marca de la casa
Arrojo en Manolo Bienvenida
Poder y profundidad en la muleta
El becerrista Manolo Bienvenida
El niño Manolito en un apretado par de banderillas
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SOLDADITO ESPAÑOL / Por Juan Lamarca

martes, 9 de agosto de 2011

Hemeroteca: Pepe Bienvenida, «el peligro oculto» / Por Antonio Santainés Cirés

El inolvidable Pepote


Pepe Bienvenida, «el peligro oculto»


Antonio Santainés Cirés
Biógrafo de la Dinastía Bienvenida
Ilustre decano de periodismo taurino.

José Mejías Jiménez (Bienvenida V) nació en Madrid el 7 de enero de 1914. Antes de doctorarse, por razón de edad, permaneció un tiempo de novillero. En Barcelona toreó cuatro novilladas. El 25 de agosto de 1929 con Alfredo Corrochano y reses de Alipio Pérez T. Sanchón. Su hermano Rafael lidió dos becerros. En 1930 toreó el 16 de febrero con Gil Tovar y Alberto Balderas, astados de doña Carmen de Federico; el 23 de marzo con el Niño de la Brocha y novillos de Matías Sánchez y el 22 de junio se las entendió con reses de Guadalest alternando con Alfredito Corrochano y Gitanillo de Triana (J.).

Superadas estas prácticas que nada necesitaba, tomó la alternativa en la plaza de Madrid el 4 de julio de 1931 de manos de Nicanor Villalta que le cedió la muerte del toro «Majoleto», de doña María Montalvo. Actuó de segundo espada su hermano Manolo. Esta temporada sumó 21 corridas.
En sus primeros años de matador de toros no se prodigaron en exceso sus éxitos; fue más tarde cuando florecieron en los momentos y lugares menos previsibles.

Con razón su hermano lo consideraba como «el peligro oculto».

Banderillas, a pares.

Los públicos se enardecían con sus pares de banderillas de poder a poder en los que daba al enemigo todas las ventajas. El toro le seguía al hilo de las tablas, para reunirse al fin, en los medios. También yo le admiré mucho. Pepe Bienvenida me decía en una ocasión: «Banderillear de poder a poder es algo muy difícil, al toro se le cita en el tercio, dándole todas las ventajas y los terrenos de afuera que es donde se "crece" y se va para arriba. Se corre con él hasta los medios, donde debe verificarse la reunión y hay que precisar mucho porque sino la cosa puede resultar fatal».

Su padre le decía que pusiera un pañuelo extendido en el sitio donde iba a reunirse con el toro. Banderilleando en Madrid Arruza y él, tuvo que exclamar el mejicano: «!Basta ya, manito!».

Al morir en plena Guerra Civil su hermano, asumió Pepe Bienvenida el patriarcado de la dinastía en los ruedos y responsable de ello se cumplía la premonición de Manolo, ¡si Pepe quisiera!... Y ocupó un lugar de privilegio en el toreo.
En Barcelona tuvo mucho cartel y en su larga y fecunda trayectoria llegó a torear en nuestras plazas 75 corridas de toros. Se le admiraba mucho y se le quería más. Su toreo era puro y practicaba la suerte de recibir a la perfección. El 2 de abril de 1939 vi por primera vez a Pepe Bienvenida en las Arenas de Barcelona. Era la primera corrida que se daba después de la Guerra Civil. Alternó con Marcial Lalanda y Victoriano de la Serna. Prendió seis pares en todo lo alto, el más brillante el último en terrenos de toriles.
Con fecha 22 de septiembre de 1940 obtuvo en nuestra ciudad un gran triunfo con el toro séptimo, «Andasolo», de nombre, negro, fino y bravo del Conde de la Corte. Un éxito legítimo que redondeó con media estocada buena y certero descabello. Se le concedieron las orejas.

Pepe Bienvenida y Jaime Pericás salieron a torear en la Monumental el 25 de mayo de 1941 una corrida de Concha y Sierra, grande, gorda, con pitones descaradísimos y con mucho poder. Esta corrida de toros era hermana de la jugada ocho días antes en Madrid, cuya tercera res, de nombre Farolero, de una terrible cornada mató al diestro Pascual Márquez. Se dijo que algunos toreros no quisieron venir a matarla y que Pepote y Pericas no habían puesto reparo alguno. El segundo de la tarde hirió menos grave a Jaime Pericás y Pepe Bienvenida estoqueó los seis toros, añadiendo una página más a su brillante historia.

Hizo gala de gran lidiador, puso en juego arte y valor, banderilleando los toros primero y sexto, a éste, de nombre Barquero número 95, berrendo en negro le hizo una gran faena, dejó medio estoque en el hoyo de las agujas del que fue a morir el toro a los pies del gran Pepe Bienvenida. Se produjo el frenesí le concedieron las orejas y el rabo y por la puerta grande salía a hombros.
El 12 de abril de 1942 tomó parte en nuestra ciudad en una corrida de ocho toros con Manolete, Pepe Luís Vázquez y Manolo Martín Vázquez. En el octavo toro banderillearon éste y Bienvenida con lucimiento y al cerrar el tercio Martín Vázquez le persiguió el toro con alocada fiereza. Pepe Bienvenida estaba atento y en su sitio, avanzó en dirección opuesta y cogiendo el pitón del oro alejó el peligro. Lo recordaba Martín Vázquez: «Le ganas al toro si le vas haciendo el zig-zag pero yo tiré en línea recta y en línea recta te gana el toro. Me podía haber cogido si Pepote no me hace el quite. Pepote estaba muy bien colocado».
La mejor faena

La mejor faena se la recuerdo el 21 de junio de 1942 en una corrida histórica de ocho toros también, cuatro de José Escobar y cuatro de Manuel González para Pepe Bienvenida, Manolete, Pepe Luís Vázquez y Morenito de Talavera. Probablemente, lector, Pepe Bienvenida realizara con el quinto toro la mejor faena de su vida. Mereció y obtuvo las orejas y el rabo y tantos y tan bellos y emotivos eran los hechos que se producían que arrastrado el séptimo toro se vio obligado a salir al ruedo el empresario don Pedro Balañá Espinós.

En las Ventas de Madrid realizó grandes faenas que se propagaron desde el cabo de Creus al cabo de Gata. La del 19 de abril de 1942 al toro «Colombiano» número 58, negro lombardo, bravísimo ejemplar de Pablo Romero. Anunció a los espectadores en el transcurso de la faena el propósito de meter el pie. Un momento después adelantaba la muleta y hundía el estoque hasta la empuñadura. En premio, las orejas. El 27 de junio de 1943 tuvo en Madrid un memorable éxito con el toro «Turquesito» de Santa Coloma al que también mató recibiendo. Le cortó las dos orejas. Don José Mª de Cossío exclamaba poco después ante el Papa Negro: «Nunca lo hiciste tu mejor». Y contestó Manuel Mejías: «!Ni nadie!».
Ni una cornada

El 20 de septiembre de 1944 en Madrid, Pepote practicó la suerte de banderillear sentado en una silla. Ni un maravedí gastó Pepe Bienvenida durante su vida torera en algodón hidrófilo. No le hirieron los toros. En 1943 sumó 53 corridas y en 1944 llegó a torear 59.

Llevaba ya mucho tiempo sin torear cuando en 1968 marchó a Lima (Perú) para tomar parte en el festival de Pancho Fierro anunciado para el 3 de marzo. En segundo lugar salió el toro «Ibérico» de «El Pinar». Pepe Bienvenida toreó bien con el capote y bordó unas finas chicuelinas. Clavó un gran par de banderillas. La ovación fue grande se le advirtió una gran palidez y que las fuerzas le abandonaban al entrar a matar. Dio la vuelta al ruedo. En la enfermería le diagnosticaron después, síndrome anginoso con probable oclusión coronaria aguda con signo de schock. Grave. Ingresado Pepe Bienvenida en la clínica Maison de Santé falleció apenas iniciar la operación el doctor Hasker Fort. Le mató el infarto cardíaco. Eran las 9 y 50 de la noche.
Fue una gran persona y un enorme torero, al que no se le hizo la debida justicia. Le recuerdo con mucho cariño.

Reportaje fotográfico de Pepe Bienvenida
cedido por Álvaro Mejías, hijo de Ángel Luis Bienvenida


Manuel Mejías Bienvenida (El Papa Negro)
y su hijo Pepe de becerrista