


Desde el homenaje y recuerdo a los miembros de la gloriosa Dinastía Torera, en aras de la divulgación y fomento de los valores que sustentan la Fiesta Nacional.



Desde Madrid, desde España, desde el Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida nos sumamos al obituario de nuestros hermanos venezolanos por el fallecimiento de ZAFIRO ROJAS, rogando a Dios por su alma y la acoja en su seno.
Dinastía Bienvenida, blogspotNefasta noticia que nos deja anonadados por la pérdida de una joven y valiosa mujer ejemplo de virtudes que gozaba del amor de su familia y del respeto general en su entorno y actividades habituales entre las que destacaba su entrega por los demás con puro sentido humano y religioso.
Pensamos en el dolor de sus familiares y muy en particular el de su padre, nuestro querido amigo Golfredo Rojas, que con su cámara al hombro, su sonrisa y su acendrada y fraterna bonhomía derramada generosamente por el orbe taurino caló hondo en el corazón de todos los que tenemos el honor de gozar de su amistad. Con él, con Golfredo, compartimos afición e ilusión por el toro, anhelos patrióticos y espíritu de lucha por causas nobles. Pero también en estos momentos penosos también deseamos compartir su dolor, acompañándole con nuestro profundo pesar por la pérdida de su hija Zafiro que, sin duda, habrá acudido presta y gozosa a la llamada de Dios nuestro señor.
En nombre de nuestra asociación bienvenidista vaya nuestro gran abrazo con sentida emoción, amigo Golfredo, en unión de nuestras oraciones por el alma de Zafiro.
Juan Lamarca López


Fue Hugo Domingo un aventajado a su tiempo en el gran milagro que supuso el abono taurino sancristobalense a finales de la década de los 60’, serial que llegó albergar en ediciones hasta 10 festejos, de domingo a domingo, con llenos seguros todas las tardes, al calor de una afición desbordante y entregada que marcó el desarrollo de una ciudad igualmente en su máxima dimensión.
Sería a mediados de los 70’ cuando fundó el primero de sus hierros ganaderos, como es Rancho Grande, para a comienzos de los 90’ estrenar su segundo, como es El Prado. A la par de sus éxitos empresariales también vinieron sus triunfos ganaderos, a la sazón de también impulsar la cabaña brava ganadera con la importación de ganado español y mexicano en las ferias donde su nombre fue sinónimo de triunfo, así como el llevar los destinos de otras plazas de toros venezolana con singular y provechoso tino, como fue las de Mérida, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo entre otras, que vieron a finales de los ’70 y mediados de los ’80 el trabajo meticuloso y organizado de un visionario de la fiesta brava.
Con la sentida perdida física de don Hugo Domingo Molina se va uno de los personajes más importantes que ha contado la fiesta brava en el toreo venezolano en el último medio siglo.
Antonio Bienvenida era más que un torero; era un señor dentro y fuero de los ruedos. Sus maneras de actuar, comportarse, vivir, amar y saber, hicieron de él un hombre irrepetible.
Antonio Bienvenida. Parece que fue ayer
Pla Ventura
Toros de Lidia/10 octubre, 2020
Antonio Bienvenida era más que un torero; era un señor dentro y fuero de los ruedos. Sus maneras de actuar, comportarse, vivir, amar y saber, hicieron de él un hombre irrepetible. Tantos años después -y los que vendrán más tarde- le seguimos recordando como el primer día que tuvimos la dicha de admirarle en nuestra juventud, un recuerdo que sigue vivo dentro de nuestro ser porque, toreros hemos conocido muchos, muchísimos, pero que dejen una huella eterna, son contados, como los amigos que, con los cinco dedos de una mano todavía nos sobran.
El maestro de Madrid, aunque naciera en Caracas, impregnó el mundo del toro con su torería al más alto nivel, con su señorío constatado y admirado, con su valor inmenso para, tras haber recibido múltiples cornadas, jamás se amilanó y, una vez repuesto, volvía a enfrentarse a los toros como si nada hubiera pasado y, todavía, lo que es mucho mejor y que le engrandeció mucho más, su calidad como ser humano que, hasta tuvo el valor de enfrentarse a todos su compañeros para denunciar el fraude de lo que suponía el afeitado de los toros.
¿Recordamos a otro torero con semejantes virtudes?
Don Antonio Bienvenida no murió, se nos mudó antes de tiempo para ir al lugar que iremos todos, pero quiso marcharse para hacer el despeje de cuadrillas para que, cuando lleguemos a su vera, está la “plaza” totalmente despejada, al menos de gentuza y malhechores. Bienvenida triunfó como ser humano en calidad de torero y, por su forma de ser y comportarse junto a nosotros, por ello, se ganó la eternidad, la que nadie le discutirá y la que todos los admiraremos.
En la imagen, el monumento que inmortaliza a Antonio Bienvenida frente al escenario de sus grandes éxitos, la plaza de toros Monumental de Madrid.